José Antonio salazar mejía
ANTÚNEZ DE MAYOLO Y EL PRESIDENTE PARDO
Narración de mi amigo Carlos Osorio Antúnez de mayolo.
Que en Aija se produce y se consume habas en cantidad, es una verdad de Perogrullo; que también las habas son muy buenas para el cerebro, es otra verdad que nuestro pueblo acepta categóricamente. Tal vez el hecho de que Santiago Antúnez de Mayolo, el más grande sabio peruano de todos los tiempos haya nacido en Aija, sustente a nivel popular el criterio absoluto de que las habas son un poderoso tónico cerebral.
Santiago Antúnez de Mayolo nació en la hacienda Vista Bella, ancestralmente llamada Ucruhuaín, en Huacllán, actual provincia de Aija, el 19 de enero de 1887. El sabio nació huarasino, pues en aquel entonces Aija pertenecía a la provincia de Huarás; recién en 1935 Aija se hizo provincia autónoma.
Sus padres fueron don Ángel Custodio Antúnez y doña María Gomero y Quijano. Don Ángel poseía tierras en Aija y además se dedicaba a la minería, como administrador de la famosa mina de Colquipucro en Huaylas. A propósito de esta mina, señalaremos que fue la primera que explotaron los españoles en nuestra región, pues ya en Cajamarca, la gente de Pizarro había oído hablar que de sus socavones salía plata de muy buena ley.
Realizó sus primeros estudios en la escuela municipal de Aija. La secundaria la estudió en Huarás, en el Colegio San Agustíndel 1° al 4°, siendo Director del colegio el presbítero Fidel Olivas Escudero; y en Lima, en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, que funcionaba en ese tiempo en la calle Chacarilla, hizo el 5° Año. Santiago obtuvo la Medalla de Oro al culminar sus estudios en 1904, la cual le fue entregada por el mismísimo Presidente de la República, don José Pardo y Barreda, en la ceremonia de clausura del año escolar.Al ver a tan joven estudiante, el presidente sostuvo con él el siguiente diálogo.
Santiago siguió sus estudios superiores en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, graduándose de Bachiller en Ciencias Matemáticas en 1907, haciéndose acreedor al Premio de la Contenta, que también le fue entregada por don José Pardo, a quien le faltaba aún un año de mandato presidencial.
Ante su soberbia inteligencia, su padre, don Ángel, había decidido vender el fundo de Huamba, en el valle de Huarmey, para costear los estudios del joven Santiago en el extranjero.
Santiago viajó a Francia, a estudiar en la Universidad de Grenoble, recibiendo el título de ingeniero electricista en 1909. Allí concibió la idea de electrificar al Perú aprovechando la pendiente de los ríos y las caídas de agua. Realizó prácticas en diversos países de Europa y planificó viajar a los Estados Unidos en 1912, pues se había inscrito para hacer un post grado en electricidad en la universidad de Columbia.
La obra de Antúnez de Mayolo es enorme y abarca diversos campos. En su época nadie entendió sus proyectos pues los burócratas no estaban capacitados para captar las visionarias ideas de Antúnez de Mayolo. Los pocos proyectos que se han ejecutado, son hoy en día una hermosa realidad en nuestro país. Gracias a Santiago Antúnez de Mayolo, el Perú cuenta con las hidroeléctricas del Mantaro, de Machu Picchu y del Cañón del Pato; quedando en proyecto otras siete hidroeléctricas más.
Por él es que Chimbote cuenta con una siderúrgica que produce acero de exportación y fue idea suya la construcción de la carretera que une Pativilca con el Callejón de Huaylas.
Narración de mi amigo Carlos Osorio Antúnez de mayolo.
Que en Aija se produce y se consume habas en cantidad, es una verdad de Perogrullo; que también las habas son muy buenas para el cerebro, es otra verdad que nuestro pueblo acepta categóricamente. Tal vez el hecho de que Santiago Antúnez de Mayolo, el más grande sabio peruano de todos los tiempos haya nacido en Aija, sustente a nivel popular el criterio absoluto de que las habas son un poderoso tónico cerebral.
- ¿Y por qué ya no hay más sabios en Aija?
- ¡Fácil! Porque el sabio se llevó toda la inteligencia de los aijinos, ¿por qué más iba a ser?
Santiago Antúnez de Mayolo nació en la hacienda Vista Bella, ancestralmente llamada Ucruhuaín, en Huacllán, actual provincia de Aija, el 19 de enero de 1887. El sabio nació huarasino, pues en aquel entonces Aija pertenecía a la provincia de Huarás; recién en 1935 Aija se hizo provincia autónoma.
Sus padres fueron don Ángel Custodio Antúnez y doña María Gomero y Quijano. Don Ángel poseía tierras en Aija y además se dedicaba a la minería, como administrador de la famosa mina de Colquipucro en Huaylas. A propósito de esta mina, señalaremos que fue la primera que explotaron los españoles en nuestra región, pues ya en Cajamarca, la gente de Pizarro había oído hablar que de sus socavones salía plata de muy buena ley.
Realizó sus primeros estudios en la escuela municipal de Aija. La secundaria la estudió en Huarás, en el Colegio San Agustíndel 1° al 4°, siendo Director del colegio el presbítero Fidel Olivas Escudero; y en Lima, en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, que funcionaba en ese tiempo en la calle Chacarilla, hizo el 5° Año. Santiago obtuvo la Medalla de Oro al culminar sus estudios en 1904, la cual le fue entregada por el mismísimo Presidente de la República, don José Pardo y Barreda, en la ceremonia de clausura del año escolar.Al ver a tan joven estudiante, el presidente sostuvo con él el siguiente diálogo.
- ¿De dónde eres muchacho?
- De Aija, señor presidente.
- ¿Y dónde queda Aija...? ¿En el Cusco?
- No señor presidente, queda en Huarás.
- ¿Y te vuelves a tu terruño?
- No señor, quiero estudiar física pura.
- ¡Ah! Eso es nuevo para mí. ¡Caracoles! Con esa decisión hijo, puedes llegar muy lejos.
Santiago siguió sus estudios superiores en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, graduándose de Bachiller en Ciencias Matemáticas en 1907, haciéndose acreedor al Premio de la Contenta, que también le fue entregada por don José Pardo, a quien le faltaba aún un año de mandato presidencial.
- Yo a usted... ¿dónde lo he visto?
- En el colegio Guadalupe señor Presidente.
- ¡Ah, sí! El que quería ser físico. ¿Y ahora qué piensas hacer?
- Yo quisiera seguir mis estudios en el extranjero, señor.
- ¿Y no has pensado en la política?
- Para nada señor, eso no va conmigo.
- ¡Lástima...! Podrías llegar a ser un gran presidente del Perú.
- Quiero ser científico señor. A los presidentes los derrocan, a los científicos los adoran.
- ¡Ja,ja,ja...! ¡Impresionante... impresionante! - Y sin más preámbulo, el presidente Pardo entregó el premio al brillante alumno.
Ante su soberbia inteligencia, su padre, don Ángel, había decidido vender el fundo de Huamba, en el valle de Huarmey, para costear los estudios del joven Santiago en el extranjero.
- ¡Pero es una barbaridad compadrito! ¿Cómo va a vender el mejor de sus fundos? ¿Y si en Europa el chico se le tuerce? No sería el primer caso. Allí tenemos el ejemplo de los Develis de Huarás: enviaron al chico a los Estados Unidos y dilapidó todo el dinero; pedía más para gastarlo en francachelas...
- Ese no será el caso de mi Santiago, compadre. Todo depende de la formación que se les da a los muchachos en casa.
- Bueno compadre. Total, es su plata. Pero yo lo pensaría mil veces antes de dar un paso tan crucial. Es más, le prendería diez velas diarias al patrón Shanticho para que no se me pierda el hijo.
Santiago viajó a Francia, a estudiar en la Universidad de Grenoble, recibiendo el título de ingeniero electricista en 1909. Allí concibió la idea de electrificar al Perú aprovechando la pendiente de los ríos y las caídas de agua. Realizó prácticas en diversos países de Europa y planificó viajar a los Estados Unidos en 1912, pues se había inscrito para hacer un post grado en electricidad en la universidad de Columbia.
La obra de Antúnez de Mayolo es enorme y abarca diversos campos. En su época nadie entendió sus proyectos pues los burócratas no estaban capacitados para captar las visionarias ideas de Antúnez de Mayolo. Los pocos proyectos que se han ejecutado, son hoy en día una hermosa realidad en nuestro país. Gracias a Santiago Antúnez de Mayolo, el Perú cuenta con las hidroeléctricas del Mantaro, de Machu Picchu y del Cañón del Pato; quedando en proyecto otras siete hidroeléctricas más.
Por él es que Chimbote cuenta con una siderúrgica que produce acero de exportación y fue idea suya la construcción de la carretera que une Pativilca con el Callejón de Huaylas.
- ¡Caramba...! Sólo falta que me digas que ganó el Premio Nóbel.
- Y... estuvo a punto. Y realmente se lo merecía.
- ¿Y por qué no se lo dieron?
- Por ser peruano; y por no estar enganchado con las argollas científicas que nunca faltan.
En 1924, mediante cálculos teóricos, el sabio descubre el elemento neutro del átomo, el neutrón. En el III Congreso Científico Panamericano realizado ese año en Lima, presentó su trabajo Hipótesis sobre la constitución de la materia donde da a conocer su descubrimiento. Lamentablemente, nadie reconoció el gran aporte de este precursor de la física moderna; fue un inglés, James Chadwick, quien en 1936 se hizo acreedor al Premio Nóbel por el mismo descubrimiento. ¡12 años después del descubrimiento de Antúnez de Mayolo! Se alzaron algunas voces de protestas y se le hizo un desagravio a nuestro sabio. Pero todo quedó allí.
Como este gran hombre no trabajaba buscando reconocimiento, sino en bien de la sociedad, sus investigaciones lo llevaban a hacer prodigiosos descubrimientos. En el campo de la astronomía, en la década del 20, el sabio determinó la existencia de otros cuatro pequeños planetas en nuestro sistema solar, gracias a su Ley parabólica de los radios planetarios en el sistema solar. Recién a partir del año 2005, los astrónomos vienen confirmando el descubrimiento de Antúnez de Mayolo.
Su preocupación por los problemas sociales, la expresó en su estudio sobre la sublevación campesina de Atusparia y Uchcu Pedro, donde aborda el asunto desde la visión de los sufridos hombres de campo. ¡Un punto de vista inusual!
La fecunda labor científica desplegada por don Santiago Antúnez de Mayolo le llevó a ser merecedor de la Orden del Sol de Perú, las Palmas Magisteriales y la Medalla del Congreso; diversos países reconocieron también su grandeza. Pero fue mayor la ingratitud hacia su persona por parte de sus paisanos.
Su proyecto sobre la hidroeléctrica del Cañón del Pato, fue aprobado por el segundo gobierno de José Pardo, un 7 de julio de 1916.El presidente estrechó entre sus brazos a Antúnez de Mayolo, y le recordó el diálogo sostenido años atrás.
- Dr. Antúnez, tenía usted toda la razón al decir que a los sabios se les aplaude y a los políticos nos linchan.
- Yo estaba equivocado señor Presidente, a usted el Perú lo reconoce, de lo contrario no lo hubiera hecho de nuevo su presidente.
- Bueno... creo que más fue cuestión de suerte. ¡Pero qué brillante idea esta de sacar energía eléctrica del agua que se desperdicia en el mar!
- Y solo aprovechando los enormes declives de nuestros valles interandinos, señor presidente. Nuestro país tiene riquezas que son únicas, lamentablemente no las sabemos utilizar para el desarrollo de los pueblos.
- Tiene toda la razón doctor Antúnez... Esa es nuestra triste realidad. Pues bien, aquí tiene el proyecto firmado, quiera Dios que pronto lo veamos realizado.
Pero los buenos deseos de don José Pardo y Barreda tardaron casi treinta años en ser una realidad. La incuria de nuestros burócratas hizo que se fueran dilatando los plazos y no había cuando se asigne el presupuesto para la magnifica obra.
Cuando por fin se dio luz verde al proyecto, la ejecución del mismo le fue asignada a otra persona sólo por envidia; y por la misma razón no se consignó el nombre de Antúnez de Mayolo en la placa recordatoria.
- ¡Bah! Yo no trabajo por ambición personal u otra subalterna pretensión. Sólo quiero que mi patria progrese. ¿Eso es mucho pedir? – Se lamentaba el sabio.
A la hidroeléctrica que llevaba su nombre, la del Mantaro, se le cambió por el de Ramiro Prialé, político aprista cuyo único mérito fue nacer en Huancayo. El ser ingrato con sus benefactores, parece que es una característica muy común entre los peruanos.
Todas estas pequeñeces humanas no afectaron la grandeza de nuestro personaje. Para él no fue problema pasarse durante años, deambulando de ministerio en ministerio, ofreciendo sus ambiciosos proyectos. Tenía la visión de un Perú altamente desarrollado, y todos sus esfuerzos los dedicó en ese sentido.
En 1944, Antúnez de Mayolo retornaba de Europa y en el barco se encontró con un antiguo conocido. Era don Manuel Pardo y Barreda que retornaba al Perú después de 25 años de exilio. Pocos meses antes de finalizar su segundo mandato, había sido derrocado por su Ministro de Hacienda, Augusto Bernardino Leguía, quien ordenó su deportación al extranjero.Muy lúcido, don José Pardo recordó el proyecto de Antúnez de Mayolo.
Don José Pardo y Barreda ya no volvió a encontrarse con Antúnez de Mayolo, pues falleció en 1947. Su nombre lo lleva el primer instituto tecnológico del Perú, en Lima.
Por su parte, Santiago Antúnez de Mayolo, cargado de años y gloria, falleció en Lima el 20 de abril de 1967. En 1977, la recién creada Universidad de Ancash, con sede en Huarás, solicitó llevar su nombre, como un sentido homenaje del pueblo ancashino a su más ilustre y sabio hijo.
José Antonio Salazar Mejía
[email protected]
Como este gran hombre no trabajaba buscando reconocimiento, sino en bien de la sociedad, sus investigaciones lo llevaban a hacer prodigiosos descubrimientos. En el campo de la astronomía, en la década del 20, el sabio determinó la existencia de otros cuatro pequeños planetas en nuestro sistema solar, gracias a su Ley parabólica de los radios planetarios en el sistema solar. Recién a partir del año 2005, los astrónomos vienen confirmando el descubrimiento de Antúnez de Mayolo.
Su preocupación por los problemas sociales, la expresó en su estudio sobre la sublevación campesina de Atusparia y Uchcu Pedro, donde aborda el asunto desde la visión de los sufridos hombres de campo. ¡Un punto de vista inusual!
La fecunda labor científica desplegada por don Santiago Antúnez de Mayolo le llevó a ser merecedor de la Orden del Sol de Perú, las Palmas Magisteriales y la Medalla del Congreso; diversos países reconocieron también su grandeza. Pero fue mayor la ingratitud hacia su persona por parte de sus paisanos.
Su proyecto sobre la hidroeléctrica del Cañón del Pato, fue aprobado por el segundo gobierno de José Pardo, un 7 de julio de 1916.El presidente estrechó entre sus brazos a Antúnez de Mayolo, y le recordó el diálogo sostenido años atrás.
- Dr. Antúnez, tenía usted toda la razón al decir que a los sabios se les aplaude y a los políticos nos linchan.
- Yo estaba equivocado señor Presidente, a usted el Perú lo reconoce, de lo contrario no lo hubiera hecho de nuevo su presidente.
- Bueno... creo que más fue cuestión de suerte. ¡Pero qué brillante idea esta de sacar energía eléctrica del agua que se desperdicia en el mar!
- Y solo aprovechando los enormes declives de nuestros valles interandinos, señor presidente. Nuestro país tiene riquezas que son únicas, lamentablemente no las sabemos utilizar para el desarrollo de los pueblos.
- Tiene toda la razón doctor Antúnez... Esa es nuestra triste realidad. Pues bien, aquí tiene el proyecto firmado, quiera Dios que pronto lo veamos realizado.
Pero los buenos deseos de don José Pardo y Barreda tardaron casi treinta años en ser una realidad. La incuria de nuestros burócratas hizo que se fueran dilatando los plazos y no había cuando se asigne el presupuesto para la magnifica obra.
Cuando por fin se dio luz verde al proyecto, la ejecución del mismo le fue asignada a otra persona sólo por envidia; y por la misma razón no se consignó el nombre de Antúnez de Mayolo en la placa recordatoria.
- ¡Bah! Yo no trabajo por ambición personal u otra subalterna pretensión. Sólo quiero que mi patria progrese. ¿Eso es mucho pedir? – Se lamentaba el sabio.
A la hidroeléctrica que llevaba su nombre, la del Mantaro, se le cambió por el de Ramiro Prialé, político aprista cuyo único mérito fue nacer en Huancayo. El ser ingrato con sus benefactores, parece que es una característica muy común entre los peruanos.
Todas estas pequeñeces humanas no afectaron la grandeza de nuestro personaje. Para él no fue problema pasarse durante años, deambulando de ministerio en ministerio, ofreciendo sus ambiciosos proyectos. Tenía la visión de un Perú altamente desarrollado, y todos sus esfuerzos los dedicó en ese sentido.
En 1944, Antúnez de Mayolo retornaba de Europa y en el barco se encontró con un antiguo conocido. Era don Manuel Pardo y Barreda que retornaba al Perú después de 25 años de exilio. Pocos meses antes de finalizar su segundo mandato, había sido derrocado por su Ministro de Hacienda, Augusto Bernardino Leguía, quien ordenó su deportación al extranjero.Muy lúcido, don José Pardo recordó el proyecto de Antúnez de Mayolo.
- ¿Podría decirme qué cantidad de energía eléctrica produce el Cañón del Pato?
- ¡Ay, señor presidente, sabrá que ese proyecto aún no culmina!
- ¿Cómo? ¿Después de tanto tiempo?
- Es curioso, presidente, pero así es nuestro Perú.
- Así somos sus políticos, mejor dicho.
- Estoy retornando de hacer unas averiguaciones para la adquisición de los equipos de perforación. Lamentablemente no los encontré en Francia. Se tendrá que buscar esos equipos en los Estados Unidos.
- Siga, siga usted con ese empeño doctor Antúnez y no desfallezca. La patria se lo agradecerá.
Don José Pardo y Barreda ya no volvió a encontrarse con Antúnez de Mayolo, pues falleció en 1947. Su nombre lo lleva el primer instituto tecnológico del Perú, en Lima.
Por su parte, Santiago Antúnez de Mayolo, cargado de años y gloria, falleció en Lima el 20 de abril de 1967. En 1977, la recién creada Universidad de Ancash, con sede en Huarás, solicitó llevar su nombre, como un sentido homenaje del pueblo ancashino a su más ilustre y sabio hijo.
José Antonio Salazar Mejía
[email protected]