gustavo solís fonseca
ATLAS DE PLANTAS ÚTILES
Los libros que son Atlas son una maravilla encantadora. Cuando los Atlas son ayudas para la formación profesional, muestran lo bueno que son para enseñar y para aprender. Y cuando la investigación es la matriz que los forja, elaborar un Atlas muestra y enseña conocimientos, pero cuando es una investigadora o investigador quien se involucra en elaborar un Atlas, se enseña a descubrir conocimientos , y esto es lo que hace la Dra. Eleucy Pérez Tuesta, fructífera profesora de la Facultad de Biología de San Marcos, paqarina de sabios y sabias que nos han enseñado a conocer el Perú; no por conocer sus fronteras, sino por mostrarnos los cúmulos de conocimientos descubiertos o elaborados en nuestra tierra desde miles de años, desde cuando alguien Callawaya o alguien matsiguenga, o alguien jaqaru, o ticuna, o chacha o culli y desde hace milenios buscaron conocer nuestro espacio y a las plantas allí existentes para saber cómo pueden servir a los peruanos para saciar el hambre, para curar su salud, para procurar que la vida fluya conociendo y experimentando, deleitándose, transformando, conservando y, a veces, seguro, inmolándose en la búsqueda de experimentar las propiedades de plantas específicas.
Un Atlas como material de apoyo académico de los profesores en aula, o como material de consulta de los estudiantes para conocer lo mucho que necesitamos conocer de la flora de nuestro Perú es un logro excepcional. Y como estamos seguros de este Atlas en el papel de incentivar a las nuevas generaciones a comprometerse con la obligación de conocer aquello que nos falta, su servicio es grande al contribuir con la formación de especialistas que estudian en las facultades (generalmente de Biología) sobre cuestiones de botánica, Citología o Histoquímica.
Todos queremos conocer la hazaña de vida de las plantas, de existir en nuestro medio y de la convivencia beneficiosa para la vida humana en Los Andes. Será bueno que el grueso de los peruanos conozcamos más allá de lo que los ciudadanos comunes conocían siempre. Para aprovechar de la diversidad de nuestro país, para que aprendamos a apreciar lo nuestro, para innovar nuestra conducta con y hacia lo que tenemos. Para inquietar por la investigación a nuevas generaciones. Para saber que hay personas que se empeñan dedicándose a investigar, como la Prof. Eleucy Pérez Tuesta y otros asociados a ella, para quienes va nuestro reconocimiento y, a través de ellos, una serena gratitud a excelsos botánicos peruanos, naturalistas, médicos: a Hermilio Valdizán, Javier Pulgar Vidal, Ramón Ferreyra, Antonio Raimondi, el lejano José de Acosta de la época colonial, el Jesuita Manuel Rodríguez, de las Misiones de Maynas, del siglo xvii; a Fernando Cabieses, Fortunato Herrera y más. También estamos obligados a expresar nuestro homenaje a tanto peruano desconocido, unos que vivieron hace miles de años; otros a menos lejanía, que buscaron conocer el mundo vegetal y su utilidad y, no olvidemos a aquellos que desarrollaron tecnologías como la conservación de las semillas, de los alimentos; que ensayaron seguramente sacrificando vida algunos, que “enseñaron” a las plantas silvestres a domesticarse; particularmente no puedo olvidarme de mi amigo matsiguenga del ámbito del Parque Nacional del Manu –Madre de Dios, cuyo nombre los escuchaba como Coronel Portillo y, a veces como Coronelio Portirio. Devine en la cuenta después de algún tiempo que su nombre rememoraba al famoso patriota Coronel Pedro Portillo, huachano él, explorador de los ríos Urubamba y Madre de Dios y de otros, de los cuales hizo planos y descripciones[1].
- Cornelio Portillo en Madre de Dios, en el Manu, en el asentamiento de Tayakomé, era miembro del pueblo matsiguenga (Arawak). Nos hicimos amigoso durante mi estancia en 1970 en el parque en formación, en la cuenca del río Manu. Él me absolvía con gran paciencia las insistentes preguntas que le hacía, que nunca le agradecí. Este recuerdo es mi atemporal agradecimiento a su paciencia a las tantas preguntas. ¿Y, cómo se llama?,¿para qué sirve esta planta?, ¿es peligrosa?, etc?. Como es normal, él no no podía conocer todas las plantas y descubrir si era útil o no; pues implicaba siempre algún peligro para él, pero su inquietud de saber era fuerte y arriesgaba: rasgaba una hoja, pasaba el borde rasgado por la lengua, y contestaba: es peligrosa, o no es peligrosa.
-Cristina Cerrate, quien era de Chiquián, en Ancash. Ella estuvo alguna temporada estudiando la flora de la cuenca del río Pativilca, en Llaclla. Supe que estaba en casa de mis padres, luego vi algunas plantas que había estudiado, entre ellas una completamente desconocida que apareció en la playa, junto a sauces, alisos, pajarbobos, etc. que producen flores y las abejas transforman en miel que es extremadamente deliciosa, si es de allí de la cuenca del río Pativilca.
-Reconocer a remotos habitantes callawaya del Altiplano de Puno: los mejores médicos de su época, cuya fama llegaba hasta los pueblos del Atlántico de América del Sur.
-Reconocer al pueblo ticuna de la Amazonia y su increíble conocimiento sobre venenos, que sirvieron en las flechas del ejército de Tupaq Yupanki y Wayna Qapaq en la conquista lnka del norte del Chinchaysuyo.
- Homenaje al chocho o tawri, por mostrarnos la plena convivencia en sus dos estados: de planta indoméstica y doméstica; maravilla que se puede ver y remirar en las cercanías de Conococha..
- Reconocer los logros de las Ciencias de fuera de la Academia, como aquellas de los pueblos pre-hispanos (de hambre cero)
-reconocer la necesidad de practicar la investigación intercultural, que supera cualitativamente a la investigación solamente intracultural, aunque ésta sea interdisciplinaria.
-Reconocer que nadie en el marco de una perspectiva intercultural tendrá ayuno de hipótesis, porque ellas abundan y exceden.
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Nota.- El texto que antecede desarrolla ideas de la presentación que el suscrito (GSF) redactara para el libro Atlas de Plantas útiles del Perú, de la distinguida bióloga Dra. Eleucy Pérez Tuesta y colaboradores especializados, de la UNMSM.
[1] El Coronel Pedro Portillo nació en Huacho el 1 de agosto de 1856. Participó en la guerra con Chile interviniendo en las batallas de San Francisco (19 de octubre), Tarapacá (27 de noviembre de 1879), en la campaña de Arica y en la resistencia organizada contra la ocupación. Fue subprefecto de Chancay y prefecto de Ayacucho. Hizo varios viajes a las zonas inexploradas de la selva por el río Apurímac y estableció puertos fluviales con nombres de Huaura, Bolognesi, Carranza y, Raimondi en la confluencia del Tambo y el Urubamba. Fue prefecto de Loreto (1901-1904) y exploro los afluentes del Marañón y del Amazonas (El Napo, el Tigre, Alto Marañón y Putumayo). Levantó planos de las zonas por las que navegó. El coronel falleció en Lima el 1 de junio de 1916.
Se reconoce que gracias a Pedro Portillo el Perú conserva la zona el Putumayo, según afirmación de un funcionario colombiano.
Gustavo Solís Fonseca
[email protected]
Un Atlas como material de apoyo académico de los profesores en aula, o como material de consulta de los estudiantes para conocer lo mucho que necesitamos conocer de la flora de nuestro Perú es un logro excepcional. Y como estamos seguros de este Atlas en el papel de incentivar a las nuevas generaciones a comprometerse con la obligación de conocer aquello que nos falta, su servicio es grande al contribuir con la formación de especialistas que estudian en las facultades (generalmente de Biología) sobre cuestiones de botánica, Citología o Histoquímica.
Todos queremos conocer la hazaña de vida de las plantas, de existir en nuestro medio y de la convivencia beneficiosa para la vida humana en Los Andes. Será bueno que el grueso de los peruanos conozcamos más allá de lo que los ciudadanos comunes conocían siempre. Para aprovechar de la diversidad de nuestro país, para que aprendamos a apreciar lo nuestro, para innovar nuestra conducta con y hacia lo que tenemos. Para inquietar por la investigación a nuevas generaciones. Para saber que hay personas que se empeñan dedicándose a investigar, como la Prof. Eleucy Pérez Tuesta y otros asociados a ella, para quienes va nuestro reconocimiento y, a través de ellos, una serena gratitud a excelsos botánicos peruanos, naturalistas, médicos: a Hermilio Valdizán, Javier Pulgar Vidal, Ramón Ferreyra, Antonio Raimondi, el lejano José de Acosta de la época colonial, el Jesuita Manuel Rodríguez, de las Misiones de Maynas, del siglo xvii; a Fernando Cabieses, Fortunato Herrera y más. También estamos obligados a expresar nuestro homenaje a tanto peruano desconocido, unos que vivieron hace miles de años; otros a menos lejanía, que buscaron conocer el mundo vegetal y su utilidad y, no olvidemos a aquellos que desarrollaron tecnologías como la conservación de las semillas, de los alimentos; que ensayaron seguramente sacrificando vida algunos, que “enseñaron” a las plantas silvestres a domesticarse; particularmente no puedo olvidarme de mi amigo matsiguenga del ámbito del Parque Nacional del Manu –Madre de Dios, cuyo nombre los escuchaba como Coronel Portillo y, a veces como Coronelio Portirio. Devine en la cuenta después de algún tiempo que su nombre rememoraba al famoso patriota Coronel Pedro Portillo, huachano él, explorador de los ríos Urubamba y Madre de Dios y de otros, de los cuales hizo planos y descripciones[1].
- Cornelio Portillo en Madre de Dios, en el Manu, en el asentamiento de Tayakomé, era miembro del pueblo matsiguenga (Arawak). Nos hicimos amigoso durante mi estancia en 1970 en el parque en formación, en la cuenca del río Manu. Él me absolvía con gran paciencia las insistentes preguntas que le hacía, que nunca le agradecí. Este recuerdo es mi atemporal agradecimiento a su paciencia a las tantas preguntas. ¿Y, cómo se llama?,¿para qué sirve esta planta?, ¿es peligrosa?, etc?. Como es normal, él no no podía conocer todas las plantas y descubrir si era útil o no; pues implicaba siempre algún peligro para él, pero su inquietud de saber era fuerte y arriesgaba: rasgaba una hoja, pasaba el borde rasgado por la lengua, y contestaba: es peligrosa, o no es peligrosa.
-Cristina Cerrate, quien era de Chiquián, en Ancash. Ella estuvo alguna temporada estudiando la flora de la cuenca del río Pativilca, en Llaclla. Supe que estaba en casa de mis padres, luego vi algunas plantas que había estudiado, entre ellas una completamente desconocida que apareció en la playa, junto a sauces, alisos, pajarbobos, etc. que producen flores y las abejas transforman en miel que es extremadamente deliciosa, si es de allí de la cuenca del río Pativilca.
-Reconocer a remotos habitantes callawaya del Altiplano de Puno: los mejores médicos de su época, cuya fama llegaba hasta los pueblos del Atlántico de América del Sur.
-Reconocer al pueblo ticuna de la Amazonia y su increíble conocimiento sobre venenos, que sirvieron en las flechas del ejército de Tupaq Yupanki y Wayna Qapaq en la conquista lnka del norte del Chinchaysuyo.
- Homenaje al chocho o tawri, por mostrarnos la plena convivencia en sus dos estados: de planta indoméstica y doméstica; maravilla que se puede ver y remirar en las cercanías de Conococha..
- Reconocer los logros de las Ciencias de fuera de la Academia, como aquellas de los pueblos pre-hispanos (de hambre cero)
-reconocer la necesidad de practicar la investigación intercultural, que supera cualitativamente a la investigación solamente intracultural, aunque ésta sea interdisciplinaria.
-Reconocer que nadie en el marco de una perspectiva intercultural tendrá ayuno de hipótesis, porque ellas abundan y exceden.
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Nota.- El texto que antecede desarrolla ideas de la presentación que el suscrito (GSF) redactara para el libro Atlas de Plantas útiles del Perú, de la distinguida bióloga Dra. Eleucy Pérez Tuesta y colaboradores especializados, de la UNMSM.
[1] El Coronel Pedro Portillo nació en Huacho el 1 de agosto de 1856. Participó en la guerra con Chile interviniendo en las batallas de San Francisco (19 de octubre), Tarapacá (27 de noviembre de 1879), en la campaña de Arica y en la resistencia organizada contra la ocupación. Fue subprefecto de Chancay y prefecto de Ayacucho. Hizo varios viajes a las zonas inexploradas de la selva por el río Apurímac y estableció puertos fluviales con nombres de Huaura, Bolognesi, Carranza y, Raimondi en la confluencia del Tambo y el Urubamba. Fue prefecto de Loreto (1901-1904) y exploro los afluentes del Marañón y del Amazonas (El Napo, el Tigre, Alto Marañón y Putumayo). Levantó planos de las zonas por las que navegó. El coronel falleció en Lima el 1 de junio de 1916.
Se reconoce que gracias a Pedro Portillo el Perú conserva la zona el Putumayo, según afirmación de un funcionario colombiano.
Gustavo Solís Fonseca
[email protected]