james lópez padilla
CHIIQUIÁN, MIRADOR DE MONTAÑAS*
Chiquián, en su expresión cósmica y poética no estaría exenta de calificativos líricos de “límpido cielo” y “noches estrelladas”, que aluden en sus versos
los poetas, rendidos de romanticismo ante la bastedad del universo.
Roberto Aldave Palacios, nuestro apreciado paisano “Wualín”, inspirándose en ese universo y dado a sus quehaceres de promotor turístico, denomina a nuestro querido Chiquián con la marca de “Espejito del Cielo”. Expresión diligente, que le valió su autoría; como no, concepto clave para posicionar y empoderar Chiquián en la ruta del turismo interno e internacional. Indicando que Chiquián no solo es un lugar de verticalidad de visión del entorno, sino que es un balcón a 3’350 metros, de contemplación apacible de una noche estrellada. “Circunstancia chiquiana”, también, muy fascinante, por cierto.
Claro que hubo críticas y reacciones encontradas, que se dan en estos casos de valoraciones subjetivas en que se inmiscuyen los que juzgan malamente.
Guste o no, Wualín como fotógrafo y cineasta profesional, elevó a nuestra tierra en los ámbitos del turismo paisajístico y de aventura; puesto en valor, para beneplácito de Chiquián rural y urbano.
En mi perspectiva posicional de percepción visual, me aferro a un tono de realismo natural entramadas y entelarañadas, de verticalidad y horizontalidad; que juegan con el entorno próximo, de cerros anfitriones y guardianes que albergan nuestra querencia ancestral andina; en esta suerte asimétrica, de ”Alineamiento Estratégico Proyectado”, en el tiempo y espacio de la Cordillera Huayhuash; sobresaliendo en majestuosidad fascinante, los nevados de Yerupajá y Jirishanca. Realidades cohesivas para entrelazar a nuestros pueblos, afincados en la Provincia de Bolognesi-Ancash, Capital Chiquián, “etatus cuo”, de su ser social, histórico y cultural.
Chiquián, en su aspecto geográfico, orográfico y social, es una Región Andina que pertenece a los Andes Centrales del Perú. De 3´350 de altura snm; de clima seco y templado que oscila entre 0° 20°.
Chiquián “in situ” es una meseta, sobre bases geológicas estratificadas, de pétreos cerros de Huancar, Jaracoto y Capillapunta, “marchan encadenados” desde la curva de Caranca y, al otro extremo, descendiendo en forma de lomadas de cerritos contiguos de Huayalpampa, Cascás y Rumichaca; que despojándose de sus gélidas vestiduras van a posarse en la llanura, representando el cambio físico estructurado de origen tectónico. En esta suerte asimétrica de colosos cerros y lomadas allanuradas, en un todo de relieve sedimentado, entornando la planicie; configurándose, de este modo, un escenario de paisaje protector de encierro natural, traspuesto en una hondonada, reservorio de almacenamiento de aguas de lluvias temporales, (cochas), y aguas subterráneas que emergían de los cerros, (puquios, como Oropuquio, en este caso que sigue subsistiendo, como tantos otros “oconales”, también llamados asi) , ocasionando un ecosistema único e integrado, dando vida existencial y diverso.
Chiquián, en su parto Orográfico, no deja ni se aparta de su don de circunstancialidad; más por el contrario, responde a esa estrategia estructurada de la naturaleza física, de un sistema ecológico compartido. Cuando se hace patente la simbiosis: -“Cocha”, lago o laguna-, se troca en “Segean Cocha”, estancia o pueblo-, circunstancias estratégicas de triple relación: naturaleza, sociedad y hombre, mediante el trabajo, práctica social fundamental de subsistencia del ser humano. Realidades concomitantes en esa estrategia de interacción; matizadas de leyendas, creencias, pasando luego a conocimientos emergentes de racionalidad sistemática.
Hoy llevadas al plano de estudios e investigaciones válidas y concluyentes, en el campo antropológico y etnohistórico; que afirman, a la luz de hechos probables, cuando concluyen que la etnea rivereña, (“Segean cocha, Chiquián ancestral), y otras etneas de la comarca, (en quechua, “pacarinkas”), se asentaran en ese espacio o superficie, planicie o llanura, como se quiera llamar, debido a procesos de cambios climáticos o quizá de desbordes violentos, dejando en sequedad la cocha o laguna, a expensas de episodios naturales, dando lugar al hecho social de poblamiento en ese , “hábitat”, del pueblo chiquiano desde su origen ancestral. Chiquián urbano de ahora, sincrético y costumbrista, que caracteriza su historia e identidad cultural.***
Nuestros coloso guardianes, Huáncar, Jaracoto y Capilla dan la bienvenida al viajero visitante; como que son los primeros querendones; en tanto que somos, operadores logísticos, rol que nos toca jugar, ofreciendo nuestras bondades, del queso chiquiano, la jaratanta y otras “dulzuras sublimales”. Dualidad que caracterizan: amor a la tierra y nuestras costumbres, que insuflan la vida cotidiana, en medio del paisaje natural y cultural de orden social, teñida de historia presente y del pasado glorioso.
Así nace el turismo estructurado, entre hombre y naturaleza, en el escenario del paisaje único y compartido, de actores interactuantes, en esa trama de “sujeto” mirador, contemplativo, expresivo y “objeto” atractivo, llamativo ostentoso y destacable. (Palabras que vienen para una narrativa).
“Espejito del cielo” en su perspectiva visual de verticalidad y “Mirador de Montañas” en su sentido de horizontalidad visual. Características que se entrelazan para crear y difundir sus propias apreciaciones.
Chiquián circunstancial, no solo es un lugar, es un “Balcón del Cielo y las Montañas”. Calificativos que propician interés de visitar a nuestra tierra.
Este sistema de dualidad lineal observable, no queda allí, sino que también, nos permite trazar una línea de acción ética y responsable de preservar y cuidar nuestro ambiente natural que nos ata, la maravilla de la naturaleza, poniendo atención en los cambios climáticos; allí donde podamos intervenir, salvándola de los desastres naturales, que con nuestras acciones destructivas y deleznables contribuimos a incrementarlas, cual no fuéramos de este planeta. La palabra corresponde a las autoridades locales, e instituciones públicas y privadas.
ooo0ooo
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*No se pretende ser un slogan de publicidad. Es solo encabezamiento del presente artículo.
**Evocamos la famosa premisa del filósofo español, Ortega y Gasset, cuando dice: “Yo soy yo y mi circunstancia”.
***Pacarinka, denominación quechua que hace referencia al lugar de origen, nacimiento en su sentido de grupos integrados en una comarca. Segean, palabra quechua referida a Chiquián com o gentilicio.
****Los términos alineamiento o alineación usan frecuentemente los astrónomos y/o arqueólogos en estudios e investigaciones, usando teodolitos o GPS de precisión para tales efectos.
los poetas, rendidos de romanticismo ante la bastedad del universo.
Roberto Aldave Palacios, nuestro apreciado paisano “Wualín”, inspirándose en ese universo y dado a sus quehaceres de promotor turístico, denomina a nuestro querido Chiquián con la marca de “Espejito del Cielo”. Expresión diligente, que le valió su autoría; como no, concepto clave para posicionar y empoderar Chiquián en la ruta del turismo interno e internacional. Indicando que Chiquián no solo es un lugar de verticalidad de visión del entorno, sino que es un balcón a 3’350 metros, de contemplación apacible de una noche estrellada. “Circunstancia chiquiana”, también, muy fascinante, por cierto.
Claro que hubo críticas y reacciones encontradas, que se dan en estos casos de valoraciones subjetivas en que se inmiscuyen los que juzgan malamente.
Guste o no, Wualín como fotógrafo y cineasta profesional, elevó a nuestra tierra en los ámbitos del turismo paisajístico y de aventura; puesto en valor, para beneplácito de Chiquián rural y urbano.
- ”Chiquián y sus circunstancias”**
En mi perspectiva posicional de percepción visual, me aferro a un tono de realismo natural entramadas y entelarañadas, de verticalidad y horizontalidad; que juegan con el entorno próximo, de cerros anfitriones y guardianes que albergan nuestra querencia ancestral andina; en esta suerte asimétrica, de ”Alineamiento Estratégico Proyectado”, en el tiempo y espacio de la Cordillera Huayhuash; sobresaliendo en majestuosidad fascinante, los nevados de Yerupajá y Jirishanca. Realidades cohesivas para entrelazar a nuestros pueblos, afincados en la Provincia de Bolognesi-Ancash, Capital Chiquián, “etatus cuo”, de su ser social, histórico y cultural.
Chiquián, en su aspecto geográfico, orográfico y social, es una Región Andina que pertenece a los Andes Centrales del Perú. De 3´350 de altura snm; de clima seco y templado que oscila entre 0° 20°.
Chiquián “in situ” es una meseta, sobre bases geológicas estratificadas, de pétreos cerros de Huancar, Jaracoto y Capillapunta, “marchan encadenados” desde la curva de Caranca y, al otro extremo, descendiendo en forma de lomadas de cerritos contiguos de Huayalpampa, Cascás y Rumichaca; que despojándose de sus gélidas vestiduras van a posarse en la llanura, representando el cambio físico estructurado de origen tectónico. En esta suerte asimétrica de colosos cerros y lomadas allanuradas, en un todo de relieve sedimentado, entornando la planicie; configurándose, de este modo, un escenario de paisaje protector de encierro natural, traspuesto en una hondonada, reservorio de almacenamiento de aguas de lluvias temporales, (cochas), y aguas subterráneas que emergían de los cerros, (puquios, como Oropuquio, en este caso que sigue subsistiendo, como tantos otros “oconales”, también llamados asi) , ocasionando un ecosistema único e integrado, dando vida existencial y diverso.
Chiquián, en su parto Orográfico, no deja ni se aparta de su don de circunstancialidad; más por el contrario, responde a esa estrategia estructurada de la naturaleza física, de un sistema ecológico compartido. Cuando se hace patente la simbiosis: -“Cocha”, lago o laguna-, se troca en “Segean Cocha”, estancia o pueblo-, circunstancias estratégicas de triple relación: naturaleza, sociedad y hombre, mediante el trabajo, práctica social fundamental de subsistencia del ser humano. Realidades concomitantes en esa estrategia de interacción; matizadas de leyendas, creencias, pasando luego a conocimientos emergentes de racionalidad sistemática.
Hoy llevadas al plano de estudios e investigaciones válidas y concluyentes, en el campo antropológico y etnohistórico; que afirman, a la luz de hechos probables, cuando concluyen que la etnea rivereña, (“Segean cocha, Chiquián ancestral), y otras etneas de la comarca, (en quechua, “pacarinkas”), se asentaran en ese espacio o superficie, planicie o llanura, como se quiera llamar, debido a procesos de cambios climáticos o quizá de desbordes violentos, dejando en sequedad la cocha o laguna, a expensas de episodios naturales, dando lugar al hecho social de poblamiento en ese , “hábitat”, del pueblo chiquiano desde su origen ancestral. Chiquián urbano de ahora, sincrético y costumbrista, que caracteriza su historia e identidad cultural.***
Nuestros coloso guardianes, Huáncar, Jaracoto y Capilla dan la bienvenida al viajero visitante; como que son los primeros querendones; en tanto que somos, operadores logísticos, rol que nos toca jugar, ofreciendo nuestras bondades, del queso chiquiano, la jaratanta y otras “dulzuras sublimales”. Dualidad que caracterizan: amor a la tierra y nuestras costumbres, que insuflan la vida cotidiana, en medio del paisaje natural y cultural de orden social, teñida de historia presente y del pasado glorioso.
Así nace el turismo estructurado, entre hombre y naturaleza, en el escenario del paisaje único y compartido, de actores interactuantes, en esa trama de “sujeto” mirador, contemplativo, expresivo y “objeto” atractivo, llamativo ostentoso y destacable. (Palabras que vienen para una narrativa).
“Espejito del cielo” en su perspectiva visual de verticalidad y “Mirador de Montañas” en su sentido de horizontalidad visual. Características que se entrelazan para crear y difundir sus propias apreciaciones.
Chiquián circunstancial, no solo es un lugar, es un “Balcón del Cielo y las Montañas”. Calificativos que propician interés de visitar a nuestra tierra.
- Chiquián, “línea de mira” y horizonte local.****
Este sistema de dualidad lineal observable, no queda allí, sino que también, nos permite trazar una línea de acción ética y responsable de preservar y cuidar nuestro ambiente natural que nos ata, la maravilla de la naturaleza, poniendo atención en los cambios climáticos; allí donde podamos intervenir, salvándola de los desastres naturales, que con nuestras acciones destructivas y deleznables contribuimos a incrementarlas, cual no fuéramos de este planeta. La palabra corresponde a las autoridades locales, e instituciones públicas y privadas.
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*No se pretende ser un slogan de publicidad. Es solo encabezamiento del presente artículo.
**Evocamos la famosa premisa del filósofo español, Ortega y Gasset, cuando dice: “Yo soy yo y mi circunstancia”.
***Pacarinka, denominación quechua que hace referencia al lugar de origen, nacimiento en su sentido de grupos integrados en una comarca. Segean, palabra quechua referida a Chiquián com o gentilicio.
****Los términos alineamiento o alineación usan frecuentemente los astrónomos y/o arqueólogos en estudios e investigaciones, usando teodolitos o GPS de precisión para tales efectos.