dr. felix julca guerrero
FALACIAS Y VERDADES ACERCA DEL QUECHUA Y SUS HABLANTES
El propósito del presente artículo es desmitificar los prejuicios y falacias que se difunden en contra del quechua y sus hablantes. El quechua es algo con lo que los andinos estamos familiarizados de una u otra forma y ello ha llevado a muchos a emitir juicios de valor apresurados, subjetivos y engañosos no ajustados a la realidad lingüística y cultural de los avances de la ciencia lingüística. En esta oportunidad, abordaremos solamente cuatro prejuicios que están más difundidos estableciendo su grado de equivocación y, al mismo tiempo, aclarando las cuestiones lingüísticas y sociolingüísticas que se ven implicadas en cada uno de ellos basados en los resultados de investigación en el campo de la lingüística andina quechua.
1.- <El quechua es un dialecto nomás>.
Mucha gente cree que el castellano es <una lengua> y el castellano <solo un dialecto>. Para ellos, la lengua es superior al dialecto y; consecuentemente, el castellano sería superior al quechua. Nada más falso, esta concepción es una falacia que desafortunadamente, a veces, se difunde en los ámbitos escolares y diferentes contextos de relacionamiento social. Lingüísticamente, no hay lenguas superiores ni inferiores, tampoco una lengua mejor que otra. Todas las lenguas del mundo -sean estas locales, regionales, nacionales, supranacionales o extranjeras; habladas por grupos dominantes o de poder, o por grupos dominados; con prestigio o sin prestigio social; con tradición escrita o sin ella- son iguales debido a que se caracterizan por tener rasgos lingüísticos universales de igual o similar consistencia. Por consiguiente, el castellano no tiene ningún elemento lingüístico ni comunicativo que le permita ser superior al quechua o ser inferior al quechua, simplemente son lenguas diferentes.
Históricamente, desde una perspectiva social y con fines ideológicos y políticos se le ha dado un sentido peyorativo a <dialecto o variedad lingüística> frente a <lengua>: lo primero se considera a veces más inculto, iletrado, variable, irregular y lo segundo se considera culto, letrado, contante y regular. Lingüísticamente, <lengua> y <dialecto> son dos categorías que se encuentran estrechamente ligadas, describen aspectos lingüísticos diferentes. Una lengua se materializa por medio de sus dialectos que se hablan en determinadas áreas geográficas. Entonces, en puridad, nadie habla una lengua, sino todos hablamos una variedad lingüística, es decir un dialecto. Los dialectos no vienen a ser sino las diferentes maneras de realización de la lengua a nivel fonético, gramatical y léxico según las áreas geográficas donde se hablan y los grupos sociales que las hablan. No existe ninguna lengua que tenga una homogeneidad total en cuanto a las formas en las que se habla. Cuanto más amplio es el ámbito geográfico en el que se usa la lengua, más dialectos locales tiene. Por ejemplo, en la América hispana todos hablamos una variedad o dialecto del castellano. Así mismo en los Andes todos los quechuahablantes hablan una variedad o dialecto del quechua. Entonces, el quechua que se habla en Áncash, Ayacucho, Cuzco, Bolivia, Ecuador, etc. son dialectos de la lengua quechua; así como el castellano que se habla en Lima, Piera, Loreto, Buenos Aires, Santiago de Chile, etc. son variedades o dialectos de la lengua castellana. Como podemos ver, las aseveraciones antojadizas como <el quechua es un dialecto no más> proviene de gente sin entrenamiento lingüístico elemental que la usa con fines sociales, políticos e ideológicos. Pues, lingüísticamente, lengua y dialect son dos categorías distintas que, por lo mismo, describen aspectos lingüísticos diferentes y ninguna de ellas es superior ni inferior de la otra.
2.- <El quechua no tiene escritura>
En primer lugar, todas las lenguas del mundo tienen gramática. Cada una de las, aproximadamente 7 mil lenguas que se hablan en el mundo tienen su propia gramática. Consecuentemente, las 47lenguas originarias o indígenas que se hablan en el Perú también tiene su propia gramática. En rigor, una lengua existe porque tiene gramática y esta la adquirimos desde los primeros años de nuestra infancia. Así, por ejemplo, si alguien dice <el perros>, un niño que aún no ha ido a la escuela podría corregir señalando que no se dice así, sino <los perros>. Asimismo, si alguien dice <michikuna yana>, un niño quechuahablante o un campesino analfabeto podría corregir en decir que no se dice así, sino <yana michikuna>. En ambos casos, las personas que corrigen tienen internalizanos las respectivas gramáticas de sus lenguas. En el primer caso, según la gramática del castellano, el artículo tiene que concordar en género y número con el sustantivo. En el segundo caso, según la gramática del quechua, el adjetivo siempre precede al sustantivo. Por consiguiente, la gramática de una lengua permite ordenar las secuencias de sonidos, sílabas, morfemas, palabras y oraciones cuando conversamos con nuestros interlocutores.
1.- <El quechua es un dialecto nomás>.
Mucha gente cree que el castellano es <una lengua> y el castellano <solo un dialecto>. Para ellos, la lengua es superior al dialecto y; consecuentemente, el castellano sería superior al quechua. Nada más falso, esta concepción es una falacia que desafortunadamente, a veces, se difunde en los ámbitos escolares y diferentes contextos de relacionamiento social. Lingüísticamente, no hay lenguas superiores ni inferiores, tampoco una lengua mejor que otra. Todas las lenguas del mundo -sean estas locales, regionales, nacionales, supranacionales o extranjeras; habladas por grupos dominantes o de poder, o por grupos dominados; con prestigio o sin prestigio social; con tradición escrita o sin ella- son iguales debido a que se caracterizan por tener rasgos lingüísticos universales de igual o similar consistencia. Por consiguiente, el castellano no tiene ningún elemento lingüístico ni comunicativo que le permita ser superior al quechua o ser inferior al quechua, simplemente son lenguas diferentes.
Históricamente, desde una perspectiva social y con fines ideológicos y políticos se le ha dado un sentido peyorativo a <dialecto o variedad lingüística> frente a <lengua>: lo primero se considera a veces más inculto, iletrado, variable, irregular y lo segundo se considera culto, letrado, contante y regular. Lingüísticamente, <lengua> y <dialecto> son dos categorías que se encuentran estrechamente ligadas, describen aspectos lingüísticos diferentes. Una lengua se materializa por medio de sus dialectos que se hablan en determinadas áreas geográficas. Entonces, en puridad, nadie habla una lengua, sino todos hablamos una variedad lingüística, es decir un dialecto. Los dialectos no vienen a ser sino las diferentes maneras de realización de la lengua a nivel fonético, gramatical y léxico según las áreas geográficas donde se hablan y los grupos sociales que las hablan. No existe ninguna lengua que tenga una homogeneidad total en cuanto a las formas en las que se habla. Cuanto más amplio es el ámbito geográfico en el que se usa la lengua, más dialectos locales tiene. Por ejemplo, en la América hispana todos hablamos una variedad o dialecto del castellano. Así mismo en los Andes todos los quechuahablantes hablan una variedad o dialecto del quechua. Entonces, el quechua que se habla en Áncash, Ayacucho, Cuzco, Bolivia, Ecuador, etc. son dialectos de la lengua quechua; así como el castellano que se habla en Lima, Piera, Loreto, Buenos Aires, Santiago de Chile, etc. son variedades o dialectos de la lengua castellana. Como podemos ver, las aseveraciones antojadizas como <el quechua es un dialecto no más> proviene de gente sin entrenamiento lingüístico elemental que la usa con fines sociales, políticos e ideológicos. Pues, lingüísticamente, lengua y dialect son dos categorías distintas que, por lo mismo, describen aspectos lingüísticos diferentes y ninguna de ellas es superior ni inferior de la otra.
2.- <El quechua no tiene escritura>
En primer lugar, todas las lenguas del mundo tienen gramática. Cada una de las, aproximadamente 7 mil lenguas que se hablan en el mundo tienen su propia gramática. Consecuentemente, las 47lenguas originarias o indígenas que se hablan en el Perú también tiene su propia gramática. En rigor, una lengua existe porque tiene gramática y esta la adquirimos desde los primeros años de nuestra infancia. Así, por ejemplo, si alguien dice <el perros>, un niño que aún no ha ido a la escuela podría corregir señalando que no se dice así, sino <los perros>. Asimismo, si alguien dice <michikuna yana>, un niño quechuahablante o un campesino analfabeto podría corregir en decir que no se dice así, sino <yana michikuna>. En ambos casos, las personas que corrigen tienen internalizanos las respectivas gramáticas de sus lenguas. En el primer caso, según la gramática del castellano, el artículo tiene que concordar en género y número con el sustantivo. En el segundo caso, según la gramática del quechua, el adjetivo siempre precede al sustantivo. Por consiguiente, la gramática de una lengua permite ordenar las secuencias de sonidos, sílabas, morfemas, palabras y oraciones cuando conversamos con nuestros interlocutores.
Es importante precisar que , mucha gente, confunde la <gramática de una lengua> con la <gramática escrita de una lengua>. Al respecto, las lenguas occidentales con tradición escrita desde muy temprano escribieron su gramática. Por ejemplo, la primera gramática del castellano fue escrita por Nebrija en 1492, de allí en adelante se han escrito varias gramáticas como la de la Real Academia de la Lengua Castellana. En cambio, las lenguas originarias o indígenas del continente americano siempre fueron lenguas orales y muchas de ellas aúb siguen siéndola. No obstante, el quechua tiene su gramática y también su gramática escrita. Por ejemplo, sobre la gramática del Quechua Ancashino han escrito Escribens y Proulx (1970), Germana Swisshelm (1971, 1974), Gary Parker (1976) y Feliz Julca (2009).
En Segundo lugar, el quechua tiene escritura alfabética desde la llegada de los españoles. Sin embargo, se ha usado el alfabeto castellano y las normas de escritura castellana para escribir el quechua, hecho que ha llevado a la proliferación de prácticas escriturales según el entendimiento y concepción de cada escritor o escribiente. Las palabras quechuas hay que escribirlas con el alfabeto de la propia lengua. No existe ninguna justificación para seguir escribiendo con el alfabeto castellano como lo hicieron los conquistadores en la Colonia y sus descendientes en tempos posteriores. El quechua tiene su alfabeto oficial pandialectal aprobado mediante Resolución Ministerial No 1218-85-ED. Este documento fue ratificado en el Evento Nacional para la implementación de la escritura de la lengua originaria quechua en el marco de la RM 1218-85-ED, evento convocado por la Dirección General de Educación Intercultural Bilingüe y Rural (DIGEIBIR) y llevado a cabo en Cieneguilla, Lima, entre el 2 y 5 de junio de 2014. Hay que seguir los buenos ejemplos trazados por muchos quechuas y no quechuas en la escritura normalizada del quechua (Véase <Poesía Quechua> de William Hurtado, 1990; <Eros Andino> de Andrés Chirinos y Alejo Maque, 1996; <Karu Ñankunapi> de César Itier, 2004; <Qantu Wayta> de César Vargas y Domingo Sigüeñas, 2008; <Rimarima> de Oscar Chávez, 2008; <Qichwa Marka, Qichwa Shimichaw> de Félix Julca y Oscar Chávez, 2009; <Anqash Qichwa> de Félix Julca, 2012; <Qichwa Willakuykuna> editado por Félix Julca, 2027, etc.). En esta perspectiva, hay la necesidad de seguir difundiendo y practicando la escritura quechua.
3.- < El quechua es una lengua pobre en vocabulario >
Si comparamos un diccionario del quechua con otro diccionario del castellano, notaremos que el diccionario del castellano contiene más entradas léxicas que el diccionario del quechua. Un diccionario del castellano puede aparecer no solo en un tomo, sino en varios tomos; en cambio un diccionario quechua generalmente comprende un tomo. Esto no implica que el castellano sea una lengua lexicalmente más rica y más desarrollada que la lengua quechua. Esto es así porque, sencillamente, el castellano como una lengua flexiva consta de un inventario amplio de palabras base; en cambio en el quechua como una una lengua aglutinante que es, las palabras se forman a través de adición de sufijos y cuya traducción antes que palabras son frases y oraciones. Como es sabido un diccionario solo tiene entradas léxicas de las palabras base y no de un inventario de palabras derivadas. Si en las entradas léxicas de un diccionario se consideran las palabras derivadas, un diccionario del quechua superaría ampliamente la cantidad de páginas y tomos de los diccionarios del castellano.
En Segundo lugar, el quechua tiene escritura alfabética desde la llegada de los españoles. Sin embargo, se ha usado el alfabeto castellano y las normas de escritura castellana para escribir el quechua, hecho que ha llevado a la proliferación de prácticas escriturales según el entendimiento y concepción de cada escritor o escribiente. Las palabras quechuas hay que escribirlas con el alfabeto de la propia lengua. No existe ninguna justificación para seguir escribiendo con el alfabeto castellano como lo hicieron los conquistadores en la Colonia y sus descendientes en tempos posteriores. El quechua tiene su alfabeto oficial pandialectal aprobado mediante Resolución Ministerial No 1218-85-ED. Este documento fue ratificado en el Evento Nacional para la implementación de la escritura de la lengua originaria quechua en el marco de la RM 1218-85-ED, evento convocado por la Dirección General de Educación Intercultural Bilingüe y Rural (DIGEIBIR) y llevado a cabo en Cieneguilla, Lima, entre el 2 y 5 de junio de 2014. Hay que seguir los buenos ejemplos trazados por muchos quechuas y no quechuas en la escritura normalizada del quechua (Véase <Poesía Quechua> de William Hurtado, 1990; <Eros Andino> de Andrés Chirinos y Alejo Maque, 1996; <Karu Ñankunapi> de César Itier, 2004; <Qantu Wayta> de César Vargas y Domingo Sigüeñas, 2008; <Rimarima> de Oscar Chávez, 2008; <Qichwa Marka, Qichwa Shimichaw> de Félix Julca y Oscar Chávez, 2009; <Anqash Qichwa> de Félix Julca, 2012; <Qichwa Willakuykuna> editado por Félix Julca, 2027, etc.). En esta perspectiva, hay la necesidad de seguir difundiendo y practicando la escritura quechua.
3.- < El quechua es una lengua pobre en vocabulario >
Si comparamos un diccionario del quechua con otro diccionario del castellano, notaremos que el diccionario del castellano contiene más entradas léxicas que el diccionario del quechua. Un diccionario del castellano puede aparecer no solo en un tomo, sino en varios tomos; en cambio un diccionario quechua generalmente comprende un tomo. Esto no implica que el castellano sea una lengua lexicalmente más rica y más desarrollada que la lengua quechua. Esto es así porque, sencillamente, el castellano como una lengua flexiva consta de un inventario amplio de palabras base; en cambio en el quechua como una una lengua aglutinante que es, las palabras se forman a través de adición de sufijos y cuya traducción antes que palabras son frases y oraciones. Como es sabido un diccionario solo tiene entradas léxicas de las palabras base y no de un inventario de palabras derivadas. Si en las entradas léxicas de un diccionario se consideran las palabras derivadas, un diccionario del quechua superaría ampliamente la cantidad de páginas y tomos de los diccionarios del castellano.
Algunas personas consideran que el castellano tiene suficientes palabras para expresar todo cuanto se quiera decir; en cambio, el quechua se ve limitado por carecer de términos, principalmente para expresar hechos y objetos del mundo moderno. En esa perspectiva, muchos suelen preguntar cómo se dice en quechua <computadora>, <fono logía>, <carné>, <escuela>, <triángulo>, <papa>, <pizarra>, etc. Obviamente, como es natural, no vamos a encontrar términos quechuas para todos ellos porque, históricamente, dichos elementos y conceptos no formaron parte del mundo cultural quechua. Ante esta situación, como es común en todas las lenguas del mundo, se procede, en algunos casos, con los préstamos lingüísticos y, en otros, se busca la traducción y/o se acuñan neologismos. Si indagamos un poco, ninguna de las palabras precedentes es realmente castellana. Estas provienen de otras lenguas, solo que han sido asimiladas a la estructura silábica y morfológica del castellano. Por ejemplo, los términos <computadora> y <fonología> provienen del inglés <computer> y <phonology>; <carné> proviene del francés <carnet>; <escuela> y <triángulo> provienen del latín <schola> y <triangulus>; <papa> proviene del quechua <papa> y <pizarra> tiene un origen desconocido. En esa misma perspectiva, en quechua también en quechua se procede con los préstamos lingüísticos bajo la forma de <Kumputadura>, <hunuluhya> y <karnit>, así como la traducción y acuñación de términos propios para <escuela>, <triángulo> y <pizarra> bajo las formas de <yachaywasi>, <Kima kunchu> y <qillqana pirqa> respectivamente.
En otros casos, el quechua tiene muchas más palabras que el castellano y cualquier otra lengua cuando se refiere aspectos relacionados con la agricultura. Por ejemplo, en quechua existen alrededor de doscientas denominaciones para la papa, vocabulario imposible de encontrar en el castellano. Las denominaciones de la papa corresponden a su color, forma, tamaño, procesamiento, entre otras: qumpi ‘papa arenosa de color morado’, huytush ‘papa negra alargada’, raywaanu ‘papa redonda muy arenosa de color rosado y blanco’, tuqush ‘papa fermentada bajo el agua’, chuñu ‘papa deshidratada con la helada’, watya ‘papa cocida bajo piedras’, kuway ‘papa cocida sobre el carbón’, papa kashki ‘sopa de papas’, etc. La cantidad de palabras de una lengua obedecen a la mirada y necesidad de cada cultura. Por consiguiente, si no se habla de matemáticas en una lengua, es sencillamente porque en esa lengua nunca se ha utilizado para hablar de matemáticas. Pues la lengua de un grupo determinado está íntimamente relacionada con la visión del mundo que dicha lengua comparte. Además, si los conceptos abstractos carecen de relevancia social en ciertas culturas, esto puede cambiar cuando se alteren las circunstancias.
Por lo tanto, el pensamiento errado de que el quechua es una lengua pobre, <atrasada>, <defectiva> y <minusválida> porque no puede transmitir conceptos abstractos, conocimientos científicos y tecnológicos debido a su restringido vocabulario no tiene asidero. En rigor, la supuesta pobreza léxica del quechua frente a la supuesta riqueza léxica del castellano es muy relativa, pues en ciertos campos semánticos el quechua es mucho más rico que el castellano y que cualquier otra lengua con tradición escrita y literaria. Además, el quechua tiene sus propios recursos lingüísticos y expresivos -como cualquier otra lengua del mundo- para transmitir no solo las prácticas y valores del mundo cultural y natural en el que los quechuas se desenvuelven, sino también el pensamiento moderno y abstracto.
4.- <El quechua pronto morirá>
Algunos piensan que trabajar en quechua es ir y remar contra la corriente, pues el castellano y el inglés se constituyen como los idiomas del futuro. Si bien el número de quechuahablantes con relación a la población nacional cada vez más decrece; no obstante, el quechua sigue teniendo millones de hablantes. Desde una mirada superflua e interesada algunas personas se han atrevido a pronosticar que el quechua tendría solo unos 20 años mas de vida, otros han dicho 50 años y los más optimistas refieren 100 años de vida. Consideramos que el quechua seguirá viviendo mientras los quechuahablantes vivan transmitan su lengua a las nuevas generaciones. No olvidemos que el quechua es una de las lenguas originarias más importantes del continente americano tanto su distribución geográfica cuanto por el número de sus hablantes. Geográficamente, el quechua es hablado en seis países andinos. Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile, y demográficamente, es una lengua hablada por alrededor de 8 millones de personas. En el caso peruano, el gran bolsón de quechuhablantes se encuentra en los departamentos sureños de Apurímac, Huancavelica, Ayacucho y Cuzco, principalmente. En la región Áncash, la mayor cantidad de quehuahablantes se encuentran en la zona de los Conchucos donde aún es común encontrar comunidades monolingües en quechua. Además, en la última década, la cantidad de quchuahablantes en el contexto nacional ha pasado de representar del 3’360,331 (Censo 2007) a 3’799,780 (Censo 2017).
En otros casos, el quechua tiene muchas más palabras que el castellano y cualquier otra lengua cuando se refiere aspectos relacionados con la agricultura. Por ejemplo, en quechua existen alrededor de doscientas denominaciones para la papa, vocabulario imposible de encontrar en el castellano. Las denominaciones de la papa corresponden a su color, forma, tamaño, procesamiento, entre otras: qumpi ‘papa arenosa de color morado’, huytush ‘papa negra alargada’, raywaanu ‘papa redonda muy arenosa de color rosado y blanco’, tuqush ‘papa fermentada bajo el agua’, chuñu ‘papa deshidratada con la helada’, watya ‘papa cocida bajo piedras’, kuway ‘papa cocida sobre el carbón’, papa kashki ‘sopa de papas’, etc. La cantidad de palabras de una lengua obedecen a la mirada y necesidad de cada cultura. Por consiguiente, si no se habla de matemáticas en una lengua, es sencillamente porque en esa lengua nunca se ha utilizado para hablar de matemáticas. Pues la lengua de un grupo determinado está íntimamente relacionada con la visión del mundo que dicha lengua comparte. Además, si los conceptos abstractos carecen de relevancia social en ciertas culturas, esto puede cambiar cuando se alteren las circunstancias.
Por lo tanto, el pensamiento errado de que el quechua es una lengua pobre, <atrasada>, <defectiva> y <minusválida> porque no puede transmitir conceptos abstractos, conocimientos científicos y tecnológicos debido a su restringido vocabulario no tiene asidero. En rigor, la supuesta pobreza léxica del quechua frente a la supuesta riqueza léxica del castellano es muy relativa, pues en ciertos campos semánticos el quechua es mucho más rico que el castellano y que cualquier otra lengua con tradición escrita y literaria. Además, el quechua tiene sus propios recursos lingüísticos y expresivos -como cualquier otra lengua del mundo- para transmitir no solo las prácticas y valores del mundo cultural y natural en el que los quechuas se desenvuelven, sino también el pensamiento moderno y abstracto.
4.- <El quechua pronto morirá>
Algunos piensan que trabajar en quechua es ir y remar contra la corriente, pues el castellano y el inglés se constituyen como los idiomas del futuro. Si bien el número de quechuahablantes con relación a la población nacional cada vez más decrece; no obstante, el quechua sigue teniendo millones de hablantes. Desde una mirada superflua e interesada algunas personas se han atrevido a pronosticar que el quechua tendría solo unos 20 años mas de vida, otros han dicho 50 años y los más optimistas refieren 100 años de vida. Consideramos que el quechua seguirá viviendo mientras los quechuahablantes vivan transmitan su lengua a las nuevas generaciones. No olvidemos que el quechua es una de las lenguas originarias más importantes del continente americano tanto su distribución geográfica cuanto por el número de sus hablantes. Geográficamente, el quechua es hablado en seis países andinos. Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile, y demográficamente, es una lengua hablada por alrededor de 8 millones de personas. En el caso peruano, el gran bolsón de quechuhablantes se encuentra en los departamentos sureños de Apurímac, Huancavelica, Ayacucho y Cuzco, principalmente. En la región Áncash, la mayor cantidad de quehuahablantes se encuentran en la zona de los Conchucos donde aún es común encontrar comunidades monolingües en quechua. Además, en la última década, la cantidad de quchuahablantes en el contexto nacional ha pasado de representar del 3’360,331 (Censo 2007) a 3’799,780 (Censo 2017).
Una mirada detenida a la situación actual del quechua, tanto demográficamente como sociolingüísticamente, revela un cuadro que puede ser interpretado por algunos como esperanzador y, por otros, como desalentador. Es importante señalar que la vitalidad y la sustitución del quechua hay que entenderla no solo en función del número de hablantes que tiene esta lengua, sino en función a la transmisión a las nuevas generaciones. A pesar que en muchos ámbitos geosociales, principalmente, urbanos se registra un desplazamiento del quechua por el castellano, en los contextos rurales el quechua aún se mantiene con cierta vitalidad. Además, en la cuyntura actual en el marco de reconocimiento de la diversidad cultural y lingüística, las lenguas originarias como el quechua que históricamente se ha encontrado subordinadas y minorizadas empiezan a emerger en internarse al mundo global con rostro propio.
En el marco de la conservación y promoción de la diversidad lingüística el interés por la quechua crece cada vez más y más. Así, en el contexto nacional y regional se viene implementando una política lingüística de aprendizaje del quechua por parte de los profesionales de las diferentes especialidades. Asimismo, en el contexro internacional, solo en los Estados Unidos existen 22 universidades dende se enseña quechua, del mismo modo encontramos universidades en Alemania, Francia, España, Corea, etc. donde se enseña quechua. Todo esto sencillamente debido a que no hay manera de entender, estudiar y comunicarse con los quechuahablantes en lengua propia. Por consiguiente, los millones de hablantes que tiene el quechua, la enseñanza universitaria y escolar del quechua y las políticas lingüísticas de obligatoriedad de conocimiento y uso del quechua en las diferentes esferas profesionales (profesores, abogados, médicos, ingenieros, policías), harán que el quechua no muera, sino por el contrario, se fortalezca en los siguientes años y décadas.
5.- Reflexiones finales
Lo prejuicios contra el quechua que el común de la gente ha hecho suyos, incluida la población indígena campesina, no es sino, consecuencia de las relaciones asimétricas de poder en que se encuentran las sociedades hispano-nacional y andino-indígenas y la relación diglósica en que se encuentran las lenguas habladas por dichas sociedades. Todas las lenguas del mundo (sean estas locales, regionales, nacionales, supranacionales o extranjeras; habladas por grupos dominantes o de poder, o por grupos dominados minoritarios y minorizados; con escritura o sin escritura; con prestigio o sin prestigio social, entre otros) son iguales desde el punto de vista lingüístico y cultural, debido a que se caracterizan por tener rasgos lingüísticos universales de igual o similar consistencia para transmitir los elementos culturales de una determinada sociedad. Así, el quechua como cualquier otra lengua tiene expresiones propias para transmitir información, hacer preguntas y dar órdenes; mecanismos lingüísticos para describir y narrar acontecimientos, señalar las relaciones de sus hablantes con su entorno, expresar mecanismos y el pensamiento abstracto; para expresar lo imaginado, lo soñado o lo visionado, aunque no coincida con la realidad. Asimismo, el quechua permite la elocuencia, los juegos de palabras, los procedimientos retóricos; la excelencia estítica de los mensajes como se evidencia en su vasta y variada literatura. Por lo tanto, el quechua no solo sirve para contar chistes, cuentos, mitos, leyendas o hablar cosas del campo y el mundo rural andino, sino que transmite, fundamentalmente, la historia, los conocimientos y saberes, la historia y el pensamiento de la cultura de los pueblos quechuas. Estas son algunas de las ideas claves para responder a buen número de graves prejuicios sobe el quechua y sus hablantes que ha propiciado y difundido la sociedad moderna actual.
Concluimos esta reflexión invitando a los lectores a dirigir sus miradas hacia el quechua, una lengua emblemática en la época preincaica y, propiamente, en el imperio de los incas, que desde la invasión española injustamente ha sido minorizada, invisibilizada, olvidada y humillada por los grupos de poder. Necesitamos disfrutar de la riqueza y belleza expresiva del quechua, así como aprender nuevas formas de expresión y comunicación. Todos los andinos y no andinos tenemos el deber moral y cultural de conocer y aprender el legado cultural y lingüístico que nos han dejado nuestros antepasados, pues el quechua guarda un tesoro linguocultural que solo espera, para ser entendido y compartido, un espíritu de respeto y tolerancia en mentes y conciencias nuevas y renovadas.
Dr. Felix Julca Guerrero
Huaraz, noviembre de 2019
Nota. – Este artículo apareció inicialmente en el No 62 (diciembre 20219) de la revista Hirka, cuyo director, el Sr. Orlando Jara Popayán ha autorizado a Chiquianmarka para su publicación.
En el marco de la conservación y promoción de la diversidad lingüística el interés por la quechua crece cada vez más y más. Así, en el contexto nacional y regional se viene implementando una política lingüística de aprendizaje del quechua por parte de los profesionales de las diferentes especialidades. Asimismo, en el contexro internacional, solo en los Estados Unidos existen 22 universidades dende se enseña quechua, del mismo modo encontramos universidades en Alemania, Francia, España, Corea, etc. donde se enseña quechua. Todo esto sencillamente debido a que no hay manera de entender, estudiar y comunicarse con los quechuahablantes en lengua propia. Por consiguiente, los millones de hablantes que tiene el quechua, la enseñanza universitaria y escolar del quechua y las políticas lingüísticas de obligatoriedad de conocimiento y uso del quechua en las diferentes esferas profesionales (profesores, abogados, médicos, ingenieros, policías), harán que el quechua no muera, sino por el contrario, se fortalezca en los siguientes años y décadas.
5.- Reflexiones finales
Lo prejuicios contra el quechua que el común de la gente ha hecho suyos, incluida la población indígena campesina, no es sino, consecuencia de las relaciones asimétricas de poder en que se encuentran las sociedades hispano-nacional y andino-indígenas y la relación diglósica en que se encuentran las lenguas habladas por dichas sociedades. Todas las lenguas del mundo (sean estas locales, regionales, nacionales, supranacionales o extranjeras; habladas por grupos dominantes o de poder, o por grupos dominados minoritarios y minorizados; con escritura o sin escritura; con prestigio o sin prestigio social, entre otros) son iguales desde el punto de vista lingüístico y cultural, debido a que se caracterizan por tener rasgos lingüísticos universales de igual o similar consistencia para transmitir los elementos culturales de una determinada sociedad. Así, el quechua como cualquier otra lengua tiene expresiones propias para transmitir información, hacer preguntas y dar órdenes; mecanismos lingüísticos para describir y narrar acontecimientos, señalar las relaciones de sus hablantes con su entorno, expresar mecanismos y el pensamiento abstracto; para expresar lo imaginado, lo soñado o lo visionado, aunque no coincida con la realidad. Asimismo, el quechua permite la elocuencia, los juegos de palabras, los procedimientos retóricos; la excelencia estítica de los mensajes como se evidencia en su vasta y variada literatura. Por lo tanto, el quechua no solo sirve para contar chistes, cuentos, mitos, leyendas o hablar cosas del campo y el mundo rural andino, sino que transmite, fundamentalmente, la historia, los conocimientos y saberes, la historia y el pensamiento de la cultura de los pueblos quechuas. Estas son algunas de las ideas claves para responder a buen número de graves prejuicios sobe el quechua y sus hablantes que ha propiciado y difundido la sociedad moderna actual.
Concluimos esta reflexión invitando a los lectores a dirigir sus miradas hacia el quechua, una lengua emblemática en la época preincaica y, propiamente, en el imperio de los incas, que desde la invasión española injustamente ha sido minorizada, invisibilizada, olvidada y humillada por los grupos de poder. Necesitamos disfrutar de la riqueza y belleza expresiva del quechua, así como aprender nuevas formas de expresión y comunicación. Todos los andinos y no andinos tenemos el deber moral y cultural de conocer y aprender el legado cultural y lingüístico que nos han dejado nuestros antepasados, pues el quechua guarda un tesoro linguocultural que solo espera, para ser entendido y compartido, un espíritu de respeto y tolerancia en mentes y conciencias nuevas y renovadas.
Dr. Felix Julca Guerrero
Huaraz, noviembre de 2019
Nota. – Este artículo apareció inicialmente en el No 62 (diciembre 20219) de la revista Hirka, cuyo director, el Sr. Orlando Jara Popayán ha autorizado a Chiquianmarka para su publicación.