Gustavo Solís fonseca
INTERCULTURALIDAD E INTERDISCIPLINA EN LAS CIENCIAS HUMANAS
Preliminares
El término intercultural es creación de un lingüista, de Esteban Emilio Mosonyi, y ya tiene más de 36 años de vigencia. Su uso en la frase Educación Intercultural (Bilingüe) ha devenido en una muy reconocida desde 1970, pues hace referencia a una estrategia educativa pensada como pertinente para contextos pluriculturales y plurilingües, y está asociada a una serie de reivindicaciones de derechos.
El concepto de interculturalidad, que es el pariente rico de la familia de palabras, ha resultado muy venturoso, ya que tiene aire de cuerpo de doctrina, con muy grandes posibilidades de orden epistemológico y metodológico.
Poniendo al margen los planteamientos de respeto y tolerancia, identidad o autoestima, que se han enunciado como intrínsecos a la relación intercultural como conducta social deseable en espacios pluriculturales, queremos aquí preguntar sobre la práctica científica y las posibilidades de enriquecer (o no) esta práctica en los contextos pluriculturales, asumiendo los mismos planteamientos relacionados con interculturalidad. En este sentido,
Pregunto:
¿Cómo superar el dialogo científico intracultural? ¿Cómo imaginar esta desiderata?
¿Qué posibilidades podríamos encontrar en una práctica intercultural de la ciencia en nuestro contexto de pluricultura?
¿Cuáles son las posibilidades de establecer entre los peruanos un dialogo científico entre los productores de ciencias en nuestro país? Tener en cuenta que en el Perú estamos hablando de no menos de cuarenta y ocho pueblos que crean conocimientos o hacen ciencia; o pierden conocimientos y ciencia.
Para que el diálogo científico sea más que el simple diálogo científico intracultural, es decir, para que sea intercultural, ¿qué requerimos?
Es posible que una respuesta inmediata sea “que participen en el diálogo los científicos de las distintas culturas peruanas”. ¿Será posible esto sin resistencia, o cuáles serían las formas de la resistencia y como superarlas? Se trata de aceptar estatus de científicos a creadores de conocimientos en los diferentes pueblos o culturas peruanas. En todo caso, este propósito es realizable, y tiene que ver con la posibilidad de dialogar de todos los los actores de ciencia.
Algunas palabras sobre este punto:
Se habla hoy del conocimiento indígena unas veces contraponiéndolo, y otras colocándolo en paralelo al conocimiento científico, para llamar la atención o asignarle una cierta o real especificidad frente al conocimiento no-indígena que en general es el de la cultura occidental o el producido por la academia mayormente universitaria.
Así, Jurg Gasche, un antropólogo suizo que trabaja en la Amazonía con los pueblos huitoto y miraña, señala que este conocimiento es “todo lo que los sujetos indígenas saben acerca de sus pueblos”, refiriéndose tanto a lo que se sabe como a lo que se puede saber investigando o aprendiendo. Estos conocimientos han sido creados o generados en el marco de una práctica de creación de conocimientos culturalmente específica.
Entre los pueblos indígenas hay ahora conocimientos tradicionales y modernos.
Los conocimientos que identificamos como tradicionales son aquellos que se dan en la sociedad indígena autónoma y en forma autónoma; los modernos u occidentales son los que han ido apropiándose las sociedades indígenas en el largo proceso de dependencia o contacto, a veces después de evaluarlos, a veces tomados sin crítica.
Una tarea en el contexto de una relación científica intercultural es revalorar y rescatar los conocimientos indígenas. Esta actitud parte de justificar dichos conocimientos, y los criterios pueden ser varios: su utilidad, su efectividad, su valor en general.
Cuando se revalora se trata de darle valor, porque evidentemente valen. En todo caso, se plantea rearticularlo para que sirva a la sociedad indígena y a cualquiera del mundo.
Una práctica científica intercultural deberá proponerse investigar para desarrollar la ciencia indígena, no para depredarla o desvalorizarla, como desgraciadamente lo hace la trama ideológica de la cultura dominante.
Los criterios de evaluación del valor del conocimiento, tendrían que fundarse en nuevas perspectivas. La idea simple de evaluación, como cuando nos preguntamos ¿cuánto modifica a las fuerzas o a la naturaleza una ciencia?, es demasiado simplista.
Ideas- conceptos tales como “el dueño de las cosas” de las culturas indígenas presentan muy claramente a las entidades del dialogo, que resguardan más allá del ámbito de las personas a los otros del universo que merecen ser tenidos en cuenta para que la naturaleza cumpla su función vital sin alterarla o desequilibrarla, pues cuando se desequilibra siempre afecta a algún miembro o componente, y al final afecta a todos los que pueblan el sistema de soporte de la vida. Las categorías, dueños del bosque, de los peces, etc... los apus, el jichi de los chiquitanos, etc, son los seres del universo que están ausentes del dialogo cuando el paradigma occidental de ciencia campeaba absolutamente en nuestro mundo.
Formas de acceso a la realidad (o formas de conocimiento).
No debe extrañar citar a la fantasía, la imaginación, la emoción, la intuición y el pensamiento. Puede agregarse la adivinación, las visiones, los sueños, la revelación, etc. Lo que Gasche llama procedimiento hipotético imaginario como diferente a los otros tipos de procedimientos, tales como lógico, deductivo, inductivo, hipotético deductivo. Etc.
El nuevo estatus de la verdad y los nuevos tipos de verdad.
Tendríamos tomar nota de las muy claras propuestas en las lenguas de evaluar la calidad de verdad mediante los marcadores de la calidad del juicio, que en la gramática quechua se reconoce como los sufijos discursivos o de comentario.
Las culturas como comunidades de sentido, como tal, dialogantes en la perspectiva envolvente y organizante de entidades a su interior, que tienen reglas y gramática para el diálogo.
La categoría de dominación (del mundo, de los hombres, del saber, etc.) vista de modo opuesto o diferente, sin llevarnos a plantearnos metas y objetivos diferentes, como, por ejemplo, lo exactamente contrario, como el de no dominar, que convierte en algo cualitativamente diferente la tarea de hacer ciencia, política, educación, etc.
Superar la dicotomía: naturaleza Vs. cultura. Generar la no- tomía del mundo o ambiente, el universo o el ámbito donde se desarrolla el sistema de vida.
Jurg Gasche incorpora el diálogo intercultural, y más allá de esto el diálogo entre especies, siendo su más allá el diálogo con los seres del universo.
La plurivisión y la plurivisionalidad . (Raúl Fernet Betancourt)
El derecho a la plurivisionalidad como un ejercicio de interculturalidad, reconociendo que tenemos derecho a estar formados para desenvolvernos en un mundo de diversidad, que sería la forma natural de ser de la vida en el planeta. No puede existir una ciencia que pretenda tener estatuto universal.
Una posición de este tipo, una conducta acorde con la interculturalidad, exige una educación intercultural, que en nuestro contexto debe ser:
-Desprejuiciada
-Auto afirmadora
Estos dos objetivos implican acciones de política y de educación muy diferentes, pero básicas para permitir el ejercicio del derecho de modo equitativo; todo esto no hace gran cosa, pues solo pone parejo el suelo.
La escuela
En cualquiera de los dos casos hay un proceso de construcción cuya responsabilidad es de la cultura y cuyo agente es la escuela. La cultura elabora la ideología para compensar y la escuela pone la estrategia para hacerla efectiva. Se trata de construir las razones y las justificaciones para reivindicar derechos contra todo aquello que inferioriza o contra todo aquello que atenta contra el derecho a ser diferente. La reivindicación por los derechos identifica los factores de la desigualdad en uno u otro bando, pues dice qué derechos se atenta cuando se demerita, o que derechos se sobre valora cuando se sobreestima o melioriza.
Gustavo Solís Fonseca
El término intercultural es creación de un lingüista, de Esteban Emilio Mosonyi, y ya tiene más de 36 años de vigencia. Su uso en la frase Educación Intercultural (Bilingüe) ha devenido en una muy reconocida desde 1970, pues hace referencia a una estrategia educativa pensada como pertinente para contextos pluriculturales y plurilingües, y está asociada a una serie de reivindicaciones de derechos.
El concepto de interculturalidad, que es el pariente rico de la familia de palabras, ha resultado muy venturoso, ya que tiene aire de cuerpo de doctrina, con muy grandes posibilidades de orden epistemológico y metodológico.
Poniendo al margen los planteamientos de respeto y tolerancia, identidad o autoestima, que se han enunciado como intrínsecos a la relación intercultural como conducta social deseable en espacios pluriculturales, queremos aquí preguntar sobre la práctica científica y las posibilidades de enriquecer (o no) esta práctica en los contextos pluriculturales, asumiendo los mismos planteamientos relacionados con interculturalidad. En este sentido,
Pregunto:
¿Cómo superar el dialogo científico intracultural? ¿Cómo imaginar esta desiderata?
¿Qué posibilidades podríamos encontrar en una práctica intercultural de la ciencia en nuestro contexto de pluricultura?
¿Cuáles son las posibilidades de establecer entre los peruanos un dialogo científico entre los productores de ciencias en nuestro país? Tener en cuenta que en el Perú estamos hablando de no menos de cuarenta y ocho pueblos que crean conocimientos o hacen ciencia; o pierden conocimientos y ciencia.
Para que el diálogo científico sea más que el simple diálogo científico intracultural, es decir, para que sea intercultural, ¿qué requerimos?
Es posible que una respuesta inmediata sea “que participen en el diálogo los científicos de las distintas culturas peruanas”. ¿Será posible esto sin resistencia, o cuáles serían las formas de la resistencia y como superarlas? Se trata de aceptar estatus de científicos a creadores de conocimientos en los diferentes pueblos o culturas peruanas. En todo caso, este propósito es realizable, y tiene que ver con la posibilidad de dialogar de todos los los actores de ciencia.
- Ello ´puede ser difícil para nosotros, culturalmente occidentales; pues se trata de aceptar ciencia en general fuera de nuestra cultura. Esta dificultad también se extiende a aceptar la presencia de personas como científicos en las otras culturas peruanas.
- La cuestión de la metodología (científica)
- El estatus de la verdad
- Las formas de conocimiento, etc.
Algunas palabras sobre este punto:
Se habla hoy del conocimiento indígena unas veces contraponiéndolo, y otras colocándolo en paralelo al conocimiento científico, para llamar la atención o asignarle una cierta o real especificidad frente al conocimiento no-indígena que en general es el de la cultura occidental o el producido por la academia mayormente universitaria.
Así, Jurg Gasche, un antropólogo suizo que trabaja en la Amazonía con los pueblos huitoto y miraña, señala que este conocimiento es “todo lo que los sujetos indígenas saben acerca de sus pueblos”, refiriéndose tanto a lo que se sabe como a lo que se puede saber investigando o aprendiendo. Estos conocimientos han sido creados o generados en el marco de una práctica de creación de conocimientos culturalmente específica.
Entre los pueblos indígenas hay ahora conocimientos tradicionales y modernos.
Los conocimientos que identificamos como tradicionales son aquellos que se dan en la sociedad indígena autónoma y en forma autónoma; los modernos u occidentales son los que han ido apropiándose las sociedades indígenas en el largo proceso de dependencia o contacto, a veces después de evaluarlos, a veces tomados sin crítica.
Una tarea en el contexto de una relación científica intercultural es revalorar y rescatar los conocimientos indígenas. Esta actitud parte de justificar dichos conocimientos, y los criterios pueden ser varios: su utilidad, su efectividad, su valor en general.
Cuando se revalora se trata de darle valor, porque evidentemente valen. En todo caso, se plantea rearticularlo para que sirva a la sociedad indígena y a cualquiera del mundo.
Una práctica científica intercultural deberá proponerse investigar para desarrollar la ciencia indígena, no para depredarla o desvalorizarla, como desgraciadamente lo hace la trama ideológica de la cultura dominante.
Los criterios de evaluación del valor del conocimiento, tendrían que fundarse en nuevas perspectivas. La idea simple de evaluación, como cuando nos preguntamos ¿cuánto modifica a las fuerzas o a la naturaleza una ciencia?, es demasiado simplista.
Ideas- conceptos tales como “el dueño de las cosas” de las culturas indígenas presentan muy claramente a las entidades del dialogo, que resguardan más allá del ámbito de las personas a los otros del universo que merecen ser tenidos en cuenta para que la naturaleza cumpla su función vital sin alterarla o desequilibrarla, pues cuando se desequilibra siempre afecta a algún miembro o componente, y al final afecta a todos los que pueblan el sistema de soporte de la vida. Las categorías, dueños del bosque, de los peces, etc... los apus, el jichi de los chiquitanos, etc, son los seres del universo que están ausentes del dialogo cuando el paradigma occidental de ciencia campeaba absolutamente en nuestro mundo.
Formas de acceso a la realidad (o formas de conocimiento).
No debe extrañar citar a la fantasía, la imaginación, la emoción, la intuición y el pensamiento. Puede agregarse la adivinación, las visiones, los sueños, la revelación, etc. Lo que Gasche llama procedimiento hipotético imaginario como diferente a los otros tipos de procedimientos, tales como lógico, deductivo, inductivo, hipotético deductivo. Etc.
El nuevo estatus de la verdad y los nuevos tipos de verdad.
Tendríamos tomar nota de las muy claras propuestas en las lenguas de evaluar la calidad de verdad mediante los marcadores de la calidad del juicio, que en la gramática quechua se reconoce como los sufijos discursivos o de comentario.
Las culturas como comunidades de sentido, como tal, dialogantes en la perspectiva envolvente y organizante de entidades a su interior, que tienen reglas y gramática para el diálogo.
La categoría de dominación (del mundo, de los hombres, del saber, etc.) vista de modo opuesto o diferente, sin llevarnos a plantearnos metas y objetivos diferentes, como, por ejemplo, lo exactamente contrario, como el de no dominar, que convierte en algo cualitativamente diferente la tarea de hacer ciencia, política, educación, etc.
Superar la dicotomía: naturaleza Vs. cultura. Generar la no- tomía del mundo o ambiente, el universo o el ámbito donde se desarrolla el sistema de vida.
Jurg Gasche incorpora el diálogo intercultural, y más allá de esto el diálogo entre especies, siendo su más allá el diálogo con los seres del universo.
La plurivisión y la plurivisionalidad . (Raúl Fernet Betancourt)
El derecho a la plurivisionalidad como un ejercicio de interculturalidad, reconociendo que tenemos derecho a estar formados para desenvolvernos en un mundo de diversidad, que sería la forma natural de ser de la vida en el planeta. No puede existir una ciencia que pretenda tener estatuto universal.
Una posición de este tipo, una conducta acorde con la interculturalidad, exige una educación intercultural, que en nuestro contexto debe ser:
-Desprejuiciada
-Auto afirmadora
Estos dos objetivos implican acciones de política y de educación muy diferentes, pero básicas para permitir el ejercicio del derecho de modo equitativo; todo esto no hace gran cosa, pues solo pone parejo el suelo.
La escuela
En cualquiera de los dos casos hay un proceso de construcción cuya responsabilidad es de la cultura y cuyo agente es la escuela. La cultura elabora la ideología para compensar y la escuela pone la estrategia para hacerla efectiva. Se trata de construir las razones y las justificaciones para reivindicar derechos contra todo aquello que inferioriza o contra todo aquello que atenta contra el derecho a ser diferente. La reivindicación por los derechos identifica los factores de la desigualdad en uno u otro bando, pues dice qué derechos se atenta cuando se demerita, o que derechos se sobre valora cuando se sobreestima o melioriza.
Gustavo Solís Fonseca