omar llanos espinoza
LOS BANDOLEROS DE RACCHAPAMPA Y CONDORBAMBA
Por los años de 1915 a 1920 los pueblos de las nacientes del río Marañón fueron testigos del fenómeno del bandolerismo; de personas dedicadas a asaltar en los caminos de herradura en perjuicio de los arrieros y sus bienes. Fue decisiva la participación de los huallanquinos para terminar con los bandoleros de esa zona.,
LUGAR DE LOS HECHOS
El escenario de los bandoleros fue Racchapampa (pampa sucia) y Condorbamba (pampa del cóndores), lugares ubicados en los alrededores de una meseta que está a más de 4000 m.s.n.m. en el punto de límites entre los departamentos de Huánuco y Pasco, muy cerca se divisa la laguna de Lauricocha. De Huallanca dista unas 18 leguas por caminos de herradura.
RUTA A CERRO DE PASCO
Por aquellos años fue la única ruta para viajar a la ciudad minera de Cerro de Pasco, por allí transitaban los comerciantes con sus arrieros desde las provincias de Dos de Mayo y Huamalíes, y de las montañas de Monzón y Tantamayo.
TIERRA DE BANDOLEROS Y ABIGEOS
Escogieron ese lugar lejano e inhóspito, los hombres del mal vivir de diferentes pueblos, para formar una gavilla de bandoleros, al mando de un jefe, Julio Gallo, este personaje, según cuentan, fue del caserío de Huarautambo (Yanahuanca); había recorrido muchos pueblos vecinos reclutando hombres y armas de mala procedencia, con el fin de asaltar a los pasajeros que viajaban a Cerro de Pasco o de retorno.
LUGAR DE LOS HECHOS
El escenario de los bandoleros fue Racchapampa (pampa sucia) y Condorbamba (pampa del cóndores), lugares ubicados en los alrededores de una meseta que está a más de 4000 m.s.n.m. en el punto de límites entre los departamentos de Huánuco y Pasco, muy cerca se divisa la laguna de Lauricocha. De Huallanca dista unas 18 leguas por caminos de herradura.
RUTA A CERRO DE PASCO
Por aquellos años fue la única ruta para viajar a la ciudad minera de Cerro de Pasco, por allí transitaban los comerciantes con sus arrieros desde las provincias de Dos de Mayo y Huamalíes, y de las montañas de Monzón y Tantamayo.
TIERRA DE BANDOLEROS Y ABIGEOS
Escogieron ese lugar lejano e inhóspito, los hombres del mal vivir de diferentes pueblos, para formar una gavilla de bandoleros, al mando de un jefe, Julio Gallo, este personaje, según cuentan, fue del caserío de Huarautambo (Yanahuanca); había recorrido muchos pueblos vecinos reclutando hombres y armas de mala procedencia, con el fin de asaltar a los pasajeros que viajaban a Cerro de Pasco o de retorno.
APOGEO DE LA MINERÍA
Por esos años Huallanca estaba en todo su esplendor, época de oro de la minería con el empresario Carlos Rizo Patrón Lequerica, explotando las minas de Mercedes, San Francisco y otros. Lo minerales eran fundidos en los grandes hornos de lixiviación convertidos en sulfuros para ser transportados a Cerro de Pasco y luego por ferrocarril al puerto del Callao.
ARRIEROS Y RECUAS
Desde Huallanca salían mensualmente piaras de recuas, de caballos y mulos llevando los metales, más los productos del lugar, como: los famosos quesos, mantequilla, lana y cueros; desde la selva alta de Monzón de la hacienda Trancarragra de propiedad de Sabino Barrenechea, salen decenas de fardos de coca y café, remitidos por su representante Juan Barrenechea para comercializar en Cerro de Pasco.
Al retorno de Cerro de Pasco, los arrieros conducían mercaderías, abarrotes, calaminas para las principales tiendas comerciales de Huallanca, y también maquinarias, herramientas, combustibles e insumos para la empresa mineras; la misma travesía realizaban los otros arrieros de los distritos vecinos.
BANDOLEROS Y ABIGEOS
Los bandoleros conocían todos los movimientos de los sufridos comerciantes y arrieros, y para cumplir sus malévolos instintos se ubicaban en sitios estratégicos de la ruta, como Condorbamba y otro más abajo llamado Racchapampa, y muy cerca está la quebrada de Uchco, éste es un cañón estrecho con grandes cuevas, uno sobre otro, donde vivían los malhechores con sus familias, y en la parte superior servía para depositar todas las cosas asaltadas a los pasajeros; fue una trinchera segura que nadie hubiera invadido sino son los huallanquinos. Si algún lector conoce la historia de las cuevas del famoso bandolero Pibe de Venecia (Italia) podría imaginarse de nuestro relato.
HUALLANQUINOS CONTRA BANDOLEROS
Por esos años los arrieros huallanquinos organizaron la seguridad en sus travesías, formando un grupo de 10 a 12 puntas, de cuales fueron escogidos 2 ó 3 carabineros, los mejores tiradores para luchar contra los bandoleros. Faltando un kilómetro para llegar a la meseta de Condorbamba , los arrieros tenían que apretar las reatas y juntar todas las recuas o acémilas para pasar a trote la altura, haciendo sonar sus chicotes para alarmar a los bandidos posesionados con sus armas listos para disparar, y los asaltadores salen de sus escondites, bajan por la falda del cerro con voces de triunfo tras el botín; preciso momento que los tiradores aprovechan para apretar los gatillos de sus armas con puntería fija dan cuenta de 4 ó 5 hombres que mueren en su ley. Al ver eso los demás bandoleros retroceden y arrastran sus muertos y heridos, mientras pasaban los arrieros con su carga sin mucho que lamentar. Así en cada enfrentamiento había varias bajas por parte de los bandoleros, ninguno de los huallanquinos; pero los malhechores se organizaron mejor, con más número de personas, mejor equipados y cambiaron de táctica.
ASALTANTES EN RUTA
En una época los huallanquinos fueron atacados y asaltados por los bandoleros en las alturas de Condorbamba, no hubo daños personales, pero se llevaron 12 mulos de los hermanos Víctor y José Lozano Matos que conducían cargas sus arrieros para las casas comerciales de Huallanca, de los señores: Sabino Barreneceha, Roberto Matos, Víctor Peña, Federico Alarcón, José Recavarren y de otros. Casi por esa época también asaltan otro cargamento de 20 cajones de sulfuro (mineral fundido), después abrieron las latas, derramaron su contenido porque no sabían el valor del metal y desaparecieron las acémilas con sus aperos.
EL PUEBLO SE ORGANIZA
Por estos asaltos continuos en perjuicio del comercio y la producción minera, el pueblo de Huallanca se movilizó; primero pidieron apoyo y garantías al Gobierno para que enviaran un contingente de soldados para destruir esa lacra de bandoleros que tenían atemorizados a los pasajeros de la ruta.
En vista de no tener respuesta por parte del Gobierno, las autoridades convocaron al pueblo a un cabildo para saber su decisión; respondieron afirmativamente que, estaban dispuestos a luchar contra los bandoleros y abigeos hasta derrotarlos por completo. Los comerciantes, ganaderos y las empresas mineras se comprometieron a proporcionar armas y caballos, y la mayor parte, ir personalmente a luchar frente a frente; pero dentro de eso hay un desacuerdo por parte del servicio de inteligencia que estaban formados por los mayores del pueblo.
Por esos años Huallanca estaba en todo su esplendor, época de oro de la minería con el empresario Carlos Rizo Patrón Lequerica, explotando las minas de Mercedes, San Francisco y otros. Lo minerales eran fundidos en los grandes hornos de lixiviación convertidos en sulfuros para ser transportados a Cerro de Pasco y luego por ferrocarril al puerto del Callao.
ARRIEROS Y RECUAS
Desde Huallanca salían mensualmente piaras de recuas, de caballos y mulos llevando los metales, más los productos del lugar, como: los famosos quesos, mantequilla, lana y cueros; desde la selva alta de Monzón de la hacienda Trancarragra de propiedad de Sabino Barrenechea, salen decenas de fardos de coca y café, remitidos por su representante Juan Barrenechea para comercializar en Cerro de Pasco.
Al retorno de Cerro de Pasco, los arrieros conducían mercaderías, abarrotes, calaminas para las principales tiendas comerciales de Huallanca, y también maquinarias, herramientas, combustibles e insumos para la empresa mineras; la misma travesía realizaban los otros arrieros de los distritos vecinos.
BANDOLEROS Y ABIGEOS
Los bandoleros conocían todos los movimientos de los sufridos comerciantes y arrieros, y para cumplir sus malévolos instintos se ubicaban en sitios estratégicos de la ruta, como Condorbamba y otro más abajo llamado Racchapampa, y muy cerca está la quebrada de Uchco, éste es un cañón estrecho con grandes cuevas, uno sobre otro, donde vivían los malhechores con sus familias, y en la parte superior servía para depositar todas las cosas asaltadas a los pasajeros; fue una trinchera segura que nadie hubiera invadido sino son los huallanquinos. Si algún lector conoce la historia de las cuevas del famoso bandolero Pibe de Venecia (Italia) podría imaginarse de nuestro relato.
HUALLANQUINOS CONTRA BANDOLEROS
Por esos años los arrieros huallanquinos organizaron la seguridad en sus travesías, formando un grupo de 10 a 12 puntas, de cuales fueron escogidos 2 ó 3 carabineros, los mejores tiradores para luchar contra los bandoleros. Faltando un kilómetro para llegar a la meseta de Condorbamba , los arrieros tenían que apretar las reatas y juntar todas las recuas o acémilas para pasar a trote la altura, haciendo sonar sus chicotes para alarmar a los bandidos posesionados con sus armas listos para disparar, y los asaltadores salen de sus escondites, bajan por la falda del cerro con voces de triunfo tras el botín; preciso momento que los tiradores aprovechan para apretar los gatillos de sus armas con puntería fija dan cuenta de 4 ó 5 hombres que mueren en su ley. Al ver eso los demás bandoleros retroceden y arrastran sus muertos y heridos, mientras pasaban los arrieros con su carga sin mucho que lamentar. Así en cada enfrentamiento había varias bajas por parte de los bandoleros, ninguno de los huallanquinos; pero los malhechores se organizaron mejor, con más número de personas, mejor equipados y cambiaron de táctica.
ASALTANTES EN RUTA
En una época los huallanquinos fueron atacados y asaltados por los bandoleros en las alturas de Condorbamba, no hubo daños personales, pero se llevaron 12 mulos de los hermanos Víctor y José Lozano Matos que conducían cargas sus arrieros para las casas comerciales de Huallanca, de los señores: Sabino Barreneceha, Roberto Matos, Víctor Peña, Federico Alarcón, José Recavarren y de otros. Casi por esa época también asaltan otro cargamento de 20 cajones de sulfuro (mineral fundido), después abrieron las latas, derramaron su contenido porque no sabían el valor del metal y desaparecieron las acémilas con sus aperos.
EL PUEBLO SE ORGANIZA
Por estos asaltos continuos en perjuicio del comercio y la producción minera, el pueblo de Huallanca se movilizó; primero pidieron apoyo y garantías al Gobierno para que enviaran un contingente de soldados para destruir esa lacra de bandoleros que tenían atemorizados a los pasajeros de la ruta.
En vista de no tener respuesta por parte del Gobierno, las autoridades convocaron al pueblo a un cabildo para saber su decisión; respondieron afirmativamente que, estaban dispuestos a luchar contra los bandoleros y abigeos hasta derrotarlos por completo. Los comerciantes, ganaderos y las empresas mineras se comprometieron a proporcionar armas y caballos, y la mayor parte, ir personalmente a luchar frente a frente; pero dentro de eso hay un desacuerdo por parte del servicio de inteligencia que estaban formados por los mayores del pueblo.
ESTRATEGIA DE LUCHA
Los huallanquinos sabían muy bien que los bandidos dominaban la zona por tres sitios: Uchco, Racchampa y Condorbamba, y no fue fácil entrar y liquidarlos. Pensaron primero, mandar a un espía, hombre voluntarioso que sea valiente e inteligente para enrolarse a las filas del enemigo; estudiar bien sus movimientos y cumplir el plan trazado. El valiente voluntarioso fue un tal Valdez, joven licenciado, a quien lo instruyeron para desempeñar sus funciones en poco tiempo, se despidió entre aplausos, y llegó a Racchapampa una mañana, se presentó ante el jefe de los bandoleros, Julio Gallo, manifestando que era de Rancas y quería enrolarse en sus filas; al verle con su arma fue recibido con honores. Transcurrieron 10 días y los planes se cumplían como indicaron; el espía voluntarioso regresó triunfante dando los resultados favorables.
DECIDIDOS A TODO
El plan definitivo de los huallanquinos era atacar por los tres sitios: Racchapampa, Uchco y Condorbamba. Sin temor a nada partieron de Huallanca 60 personas bien armados y con buenos caballos, como jefe de la comitiva iba Marcial Llanos y los experimentados Roberto Matos y Artemio Astete. Después de pasar la laguna de Lauricocha se repartieron en dos grupos: 30 personas se dirigieron a Condorbamba, y el otro contigente a Racchapampa y la trinchera de Uchco, para atacar a la misma hora.
ATAQUE FINAL CONTRA BANDOLEROS
Comenzó la batalla con el cruce incesante de balas de los fusiles y pistolas, el tropel de los caballos y el griterío de los contrincantes. Los bandoleros escapan a sus trincheras dejando a sus muertos y heridos; ya cuando Racchapampa estaba en manos de los huallanquinos, más abajo en la quebrada de Uchco luchaban como leones Artemio Astete, Roberto Matos y Marcial Llanos que no dejaban subir a los pillos por las escaleras de soga a sus escondites; la jornada bélica duró varias con la gesta de 60 heroicos valientes huallanquinos.
Cayó la tarde nublada, la batalla estaba terminada, sin ninguna baja de los triunfantes; tantas mercaderías, máquina, abarrotes fueron rescatados y entregados a sus dueños. El caserío de Racchapampa fue quemado y destruido por completo, y no quedó nadie.
HUALLANCA TIERRA DE VALIENTES
La acción valiente de los huallanquinos, con sus autoridades a la cabeza, fue decisiva para terminar con esa lacra de bandoleros que por mucho tiempo tuvieron dominados a los pueblos de Dos de Mayo y Huamalìes. Desde esa época Huallanca tuvo mucha fama por la valentía de sus hombres, como un digno ejemplo para las futuras generaciones; de ser valientes para defender los derechos del pueblo.
Omar Llanos Espinoza
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