gustavo solís fonseca
MORFEMAS DE GRADOS DE INTENSIDAD DE SENSACIONES HUMANAS EN QUECHUA
En estos apuntes nos referimos a la presencia en quechua de una clase de sufijos que se refieren a grados de intensidad que se sienten con experiencias de sensaciones, las que se marcan haciendo al menos haciendo dos distinciones en dicotomía: como percepción mínima frente a otra que expresa percepción mayor o la más alta; y pudiera haber más, pero no hemos constatado. Las sensaciones implicadas son un cúmulo de significados que las entidades “sintientes” evidencian. Aquí es bueno asumir que la expresión “seres sintientes o vivos” no se restringen solo a los humanos, sino a todo ser que siente.
Las sensaciones en las que se establece el grado es en cada caso de por sí siempre marcadas por continuidad semántica de la sensación, que puede ser mínima o máxima, y siempre de alguna intensidad, duradera y extensible, etc. Lo obvio es que se caracteriza por no ser discreta o puntual, sino por ser continua, duradera, incrementable, pues lo que tipifica es la condición de experiencia continua en intensidad, en la que cabe darse especificidad en intensidad que puede diferenciar sectores en el continuo marcando tramos sobre la base de diferencia semántica marcable para expresar más específicamente lo que le parecerá algo así como cambio que experimenta el sintiente, pues la sensación no tiene el mismo nivel de intensidad, por lo que es razonable marcar gradación que podría ser alta, muy alta, o acaso no finita, cosa que se puede probar con aparatos. Sin embargo, como experiencia humana de cuerpos que sienten las sensaciones no requieren pragmáticamente un nivel de detalle de distintividad, por los que alguna mención de ese grado de la sensación se señala con pocas distinciones. No me parece haber hallado más que dos distinciones, pero no veo razones para que no haya más en el continuo físico de un acto sensitivo de una sensación específica.
En el continuo lo que aparece es:
a. La sensación como presente (frente a su ausencia: el no sentir frio, etc.)
b. La sensación mínima que importa se señale y se verbalice
c. La sensación alta, que es el nivel de más alta intensidad. Esta alta o mayor intensidad es una sensación relativa, no es un nivel determinado medible, lo que se tiene es ese nivel elevado, sea cual fuere el punto físico, es representable por el sufijo implicado.
¿Cómo distinguir las intensidades, lo sostenido siempre increscendo?
Los correlatos comunes esperables en uso parecieran ser los llamados elementos fónicos suprasegmentales. Tales como tono, acento y seguramente cantidad. Estos mismos suelen representarse cuando se escribe con las emisiones alargadas gráficamente sea por repetir las letras vocales o consonantes, como es el caso para gritar, para señalar sueño largo, para señalar el ladrido) cólera con ciertas letras como r, rr, etc. O repetir alguna imagen que se asume representa la cólera, el frío, el sueño o el dolor máximo.
En el caso que nos ocupa no se trata de estos medios, sino de morfemas[1], que no excluyen los elementos señalados arriba como suprasegmentales. Estos elementos suprasegmentales parecerían los recursos naturales por sus condiciones articulatorias de sonidos continuos en algunos de los elementos que componen los sonidos: duración, tono, acento. Etc.
En términos de recursos lingüísticos lo que es hasta cierto punto raro e interesante es la expresión de la gradación con sufijos:
1. La sensación mínima, menor, neutra o normal con el sufijo –y
2. La sensación alta, notoria en extremo, que se expresa con el sufijo –w
Sensaciones expresables en grados
Todas aquellas que se perciben como continuas en intensidad, pero necesariamente no marcadas como fijas, puntuales o discontinuas.
Los usos de estos sufijos se especializan para marcar intensidades de sensaciones que los hablantes sienten como propias de organismos vivos que reaccionan a los dolores, climas, de las que son conscientes porque sus cuerpos las sienten y los sujetos pueden manifestar con algún nivel de distinción de grado de intensidad y continuidad.
Por ejemplo, podemos distinguir varios grados de intensidad en las sensaciones tales como:
Dolor Frío Calor
Agrado Desagrado Ánimo
Placer Felicidad
Miedo Terror pánico
Tristeza Melancolía Alegría
Sufrimiento Pena
Insomnio Sueño Dulzura
Los morfemas
(Los morfemas que expresan intensidad están separados de la raíz por un guion corto)
Ayaya-y Bonito
Ayaya-w Qué dolor
Atakalla-w qué pena
Akaka-w (qué calor)
Añaña-w (bonito) Qué bonito.
Añara-w (añay- bonito)
Achacha-w (calor-quemazón), como en la playa sin protector solar.
Atata-y Asco
Atata-w Qué Asco
Anana-w Qué dolor
Akacha-w Qué calor
¿Cólera? Se expresa en niveles. ¿Cómo se hace en quechua?[2]
Tristeza
Melancolía.
Todas las lenguas expresan la percepción de sensaciones, pero estas sensaciones se perciben en diferentes grados de intensidad.
Esta distinción parece ser específica de los individuos, no necesariamente verbalizada. Para reconocer la vigencia o necesidad de una distinción o de alguna distinción en el espectro deberá existir ello socialmente verbalizada. Lo que no se concibe es la distinción verbal de los grados con distintos recursos verbales.
Lo que es interesante
Dos niveles mínimos en la distinción de la intensidad:
1. El nivel marcado por el sufijo –y
2. El nivel marcado por el sufijo –w
Estos dos niveles son los extremos.
-Y marca el nivel bajo/neutro
Como éstas. Así, así
-W marca el nivel alto de intensidad
Esta distinción parece ser específica de los individuos, no siempre verbalizada por necesidad de hacer alguna distinción en la cadena fónica, pues se entiende que deberá existir socialmente verbalizada. Lo que no se concibe es la distinción verbal de los grados con solo recursos verbales: intensidad alta frente a baja por ejemplo en cada caso.
SIGNIFICADOS DE GRADOS DE INTENSIDAD
Grados de dolor
Grados de frio
Grados de agrado
Grados de desagrado
Grados de emoción placentera, de placer
Grados de miedo/ de valentía.
Ayaya.y (dolor)
Ayaya-w (Qué dolor)
Atakalla-w (Qué pena)
Akaka-w (Qué calor)
Achacha-w ( Qué miedo)
Achalla-y (Qué suerte)
Achalla-w (Qué bonito)
Atata-w (Qué asco)
Anana-w (Qué dolor)
Akacha-w[3] (Qué calor)
Todas las lenguas expresan la percepción de sensaciones, pero estas sensaciones se perciben en diferentes niveles de intensidad. La expresión niveles de intensidad es de por sí ambigua, porque un nivel de intensidad expresable de determinada sensación va a ser determinada por el hablante sintiente, que no tiene que correlacionarse, por ejemplo, con el frío o calor de determinada temperatura física real.
Todos los hablantes o individuos reconocemos la sensación de alegría, goce o placer y solemos usar, según las lenguas, recursos fónico tales como intensidades de tonos, de duración o de acento que lo señalamos con palabras del tipo de adverbios que nos ayudan a marcar la diferencia de esas intensidades. Podemos decir “hace frio” o “hace mucho frio”, “hace intenso frío”. Ese mucho, poco o intenso está señalando diferencia en la intensidad de la sensación específica que sentimos, esa misma diferencia la expresa en quechua la persona que señala “achacha-y” o “achachaw” para decir qué miedo, o qué mucho miedo.
Esta distinción parece ser específica de los individuos, no necesariamente verbalizada, para la necesidad de una distinción o de alguna distinción en el espectro deberá existir socialmente verbalizada. Lo que no se concibe es la distinción verbal de los grados con distintos recursos verbales, intensidad alta frente a baja por ejemplo en cada caso.
Lo que es interesante:
-La existencia en quechua de sufijos cuyo valor semántico es expresar en algún continuo gradiente de intensidad de sensaciones tales como con los significados dolor, frio, calor y varios más.
FUENTES Y REFERENCIAS
Cerrón-Palomino, Rodolfo. (1976). Gramática quechua Junín-Huanca. Lima. Ministerio de Educación IEP.
Cusihuamán G. Antonio. (1976) Gramática Quecgua Cusco-Collao. Lima. Ministerio de Educación-IEP
Garcilaso de la Vega (2007) Los comentarios reales de los Incas. Edición de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Lima-Perú.
Santo Tomás, Domingo de [1560] (1995-1996). Grammatica o arte de la lengua general de los indios de los reynos del Perú. Cuzco (Edición y notas de Rodolfo Cerrón-Palomino.)
Solís Gustavo y Jorge Chacón S. (1989). Lingüística y Gramática Runasimi-chanka.
Solís Fonseca, Gustavo (2025). TESORO de nombres QUECHUAS. Lima- RENIEC. Editorial Franco E.I.R.L
Solís Fonseca, Gustavo. (2000). Introducción en la Morfología. FORTE_PE, Ministerio de Educación, Perú. Lima.
[1] Morfema.- Usamos este término técnico de la Lingüística con el sentido siguiente: unidad lingüística mínima que contiene significado. Ej. mínim-o, mínim-a (En castellano, en las palabras del ejemplo, la diferencia de –o frente a –a es la diferencia semántica de género masculino –o-, frente a género femenino –a-.
La intensidad de lo que se trata en este escrito es semejante, pues la diferencia entre -w -vs. –y, de lo que se dice son marcas de distintos grados de intensidad, por lo menos de dos grados: mínimo que se marca con –y frente al máximo que se marca con –w, que va al final de las palabras.
[2] Es notoria la amplitud de intensidades en la cólera, hasta una extrema que me consta pude observarlo en el rostro de una persona, un día X en el este de Lima, en la zona de Chaclacayo. Me pareció que en el rostro de un señor se configuraba la expresión absoluta de cólera extrema, voz desenfrenada, y un rictus de cólera expresada con fuerza de voz, expresión con torsiones en la cara y ojos agrandados y fijos.
[3] ¿Cuáles son sensaciones de las que se puede marcar distinciones que se expresan con expresiones tales como extensible, durable, in crescendo, sostenido, alargable, etc. Estas son la sensación que en quechua pueden ser agregadas de los morfemas que marcan la distinción del grado de la sensación, para cuyo efecto la lengua quechua un provee una lista de morfemas.
Una marcación semejante hacen algunas lenguas usando morfemas clasificadores e incrementan la clase de la realidad que participa de cercanía de clase. En este caso la lengua engrosa la membresía de la clase, y ese resultado pareciera equivalente como una acción semánticamente cercana de continuidad y distintivita en grados, en este caso la realidad de la clase X aumenta engrosando, algo que se percibe como semejante a “increscendo” que expresa continuidad.
Gustavo Solís Fonseca
Las sensaciones en las que se establece el grado es en cada caso de por sí siempre marcadas por continuidad semántica de la sensación, que puede ser mínima o máxima, y siempre de alguna intensidad, duradera y extensible, etc. Lo obvio es que se caracteriza por no ser discreta o puntual, sino por ser continua, duradera, incrementable, pues lo que tipifica es la condición de experiencia continua en intensidad, en la que cabe darse especificidad en intensidad que puede diferenciar sectores en el continuo marcando tramos sobre la base de diferencia semántica marcable para expresar más específicamente lo que le parecerá algo así como cambio que experimenta el sintiente, pues la sensación no tiene el mismo nivel de intensidad, por lo que es razonable marcar gradación que podría ser alta, muy alta, o acaso no finita, cosa que se puede probar con aparatos. Sin embargo, como experiencia humana de cuerpos que sienten las sensaciones no requieren pragmáticamente un nivel de detalle de distintividad, por los que alguna mención de ese grado de la sensación se señala con pocas distinciones. No me parece haber hallado más que dos distinciones, pero no veo razones para que no haya más en el continuo físico de un acto sensitivo de una sensación específica.
En el continuo lo que aparece es:
a. La sensación como presente (frente a su ausencia: el no sentir frio, etc.)
b. La sensación mínima que importa se señale y se verbalice
c. La sensación alta, que es el nivel de más alta intensidad. Esta alta o mayor intensidad es una sensación relativa, no es un nivel determinado medible, lo que se tiene es ese nivel elevado, sea cual fuere el punto físico, es representable por el sufijo implicado.
¿Cómo distinguir las intensidades, lo sostenido siempre increscendo?
Los correlatos comunes esperables en uso parecieran ser los llamados elementos fónicos suprasegmentales. Tales como tono, acento y seguramente cantidad. Estos mismos suelen representarse cuando se escribe con las emisiones alargadas gráficamente sea por repetir las letras vocales o consonantes, como es el caso para gritar, para señalar sueño largo, para señalar el ladrido) cólera con ciertas letras como r, rr, etc. O repetir alguna imagen que se asume representa la cólera, el frío, el sueño o el dolor máximo.
En el caso que nos ocupa no se trata de estos medios, sino de morfemas[1], que no excluyen los elementos señalados arriba como suprasegmentales. Estos elementos suprasegmentales parecerían los recursos naturales por sus condiciones articulatorias de sonidos continuos en algunos de los elementos que componen los sonidos: duración, tono, acento. Etc.
En términos de recursos lingüísticos lo que es hasta cierto punto raro e interesante es la expresión de la gradación con sufijos:
1. La sensación mínima, menor, neutra o normal con el sufijo –y
2. La sensación alta, notoria en extremo, que se expresa con el sufijo –w
Sensaciones expresables en grados
Todas aquellas que se perciben como continuas en intensidad, pero necesariamente no marcadas como fijas, puntuales o discontinuas.
Los usos de estos sufijos se especializan para marcar intensidades de sensaciones que los hablantes sienten como propias de organismos vivos que reaccionan a los dolores, climas, de las que son conscientes porque sus cuerpos las sienten y los sujetos pueden manifestar con algún nivel de distinción de grado de intensidad y continuidad.
Por ejemplo, podemos distinguir varios grados de intensidad en las sensaciones tales como:
Dolor Frío Calor
Agrado Desagrado Ánimo
Placer Felicidad
Miedo Terror pánico
Tristeza Melancolía Alegría
Sufrimiento Pena
Insomnio Sueño Dulzura
Los morfemas
(Los morfemas que expresan intensidad están separados de la raíz por un guion corto)
Ayaya-y Bonito
Ayaya-w Qué dolor
Atakalla-w qué pena
Akaka-w (qué calor)
Añaña-w (bonito) Qué bonito.
Añara-w (añay- bonito)
Achacha-w (calor-quemazón), como en la playa sin protector solar.
Atata-y Asco
Atata-w Qué Asco
Anana-w Qué dolor
Akacha-w Qué calor
¿Cólera? Se expresa en niveles. ¿Cómo se hace en quechua?[2]
Tristeza
Melancolía.
Todas las lenguas expresan la percepción de sensaciones, pero estas sensaciones se perciben en diferentes grados de intensidad.
Esta distinción parece ser específica de los individuos, no necesariamente verbalizada. Para reconocer la vigencia o necesidad de una distinción o de alguna distinción en el espectro deberá existir ello socialmente verbalizada. Lo que no se concibe es la distinción verbal de los grados con distintos recursos verbales.
Lo que es interesante
Dos niveles mínimos en la distinción de la intensidad:
1. El nivel marcado por el sufijo –y
2. El nivel marcado por el sufijo –w
Estos dos niveles son los extremos.
-Y marca el nivel bajo/neutro
Como éstas. Así, así
-W marca el nivel alto de intensidad
Esta distinción parece ser específica de los individuos, no siempre verbalizada por necesidad de hacer alguna distinción en la cadena fónica, pues se entiende que deberá existir socialmente verbalizada. Lo que no se concibe es la distinción verbal de los grados con solo recursos verbales: intensidad alta frente a baja por ejemplo en cada caso.
SIGNIFICADOS DE GRADOS DE INTENSIDAD
Grados de dolor
Grados de frio
Grados de agrado
Grados de desagrado
Grados de emoción placentera, de placer
Grados de miedo/ de valentía.
Ayaya.y (dolor)
Ayaya-w (Qué dolor)
Atakalla-w (Qué pena)
Akaka-w (Qué calor)
Achacha-w ( Qué miedo)
Achalla-y (Qué suerte)
Achalla-w (Qué bonito)
Atata-w (Qué asco)
Anana-w (Qué dolor)
Akacha-w[3] (Qué calor)
Todas las lenguas expresan la percepción de sensaciones, pero estas sensaciones se perciben en diferentes niveles de intensidad. La expresión niveles de intensidad es de por sí ambigua, porque un nivel de intensidad expresable de determinada sensación va a ser determinada por el hablante sintiente, que no tiene que correlacionarse, por ejemplo, con el frío o calor de determinada temperatura física real.
Todos los hablantes o individuos reconocemos la sensación de alegría, goce o placer y solemos usar, según las lenguas, recursos fónico tales como intensidades de tonos, de duración o de acento que lo señalamos con palabras del tipo de adverbios que nos ayudan a marcar la diferencia de esas intensidades. Podemos decir “hace frio” o “hace mucho frio”, “hace intenso frío”. Ese mucho, poco o intenso está señalando diferencia en la intensidad de la sensación específica que sentimos, esa misma diferencia la expresa en quechua la persona que señala “achacha-y” o “achachaw” para decir qué miedo, o qué mucho miedo.
Esta distinción parece ser específica de los individuos, no necesariamente verbalizada, para la necesidad de una distinción o de alguna distinción en el espectro deberá existir socialmente verbalizada. Lo que no se concibe es la distinción verbal de los grados con distintos recursos verbales, intensidad alta frente a baja por ejemplo en cada caso.
Lo que es interesante:
-La existencia en quechua de sufijos cuyo valor semántico es expresar en algún continuo gradiente de intensidad de sensaciones tales como con los significados dolor, frio, calor y varios más.
FUENTES Y REFERENCIAS
Cerrón-Palomino, Rodolfo. (1976). Gramática quechua Junín-Huanca. Lima. Ministerio de Educación IEP.
Cusihuamán G. Antonio. (1976) Gramática Quecgua Cusco-Collao. Lima. Ministerio de Educación-IEP
Garcilaso de la Vega (2007) Los comentarios reales de los Incas. Edición de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Lima-Perú.
Santo Tomás, Domingo de [1560] (1995-1996). Grammatica o arte de la lengua general de los indios de los reynos del Perú. Cuzco (Edición y notas de Rodolfo Cerrón-Palomino.)
Solís Gustavo y Jorge Chacón S. (1989). Lingüística y Gramática Runasimi-chanka.
Solís Fonseca, Gustavo (2025). TESORO de nombres QUECHUAS. Lima- RENIEC. Editorial Franco E.I.R.L
Solís Fonseca, Gustavo. (2000). Introducción en la Morfología. FORTE_PE, Ministerio de Educación, Perú. Lima.
[1] Morfema.- Usamos este término técnico de la Lingüística con el sentido siguiente: unidad lingüística mínima que contiene significado. Ej. mínim-o, mínim-a (En castellano, en las palabras del ejemplo, la diferencia de –o frente a –a es la diferencia semántica de género masculino –o-, frente a género femenino –a-.
La intensidad de lo que se trata en este escrito es semejante, pues la diferencia entre -w -vs. –y, de lo que se dice son marcas de distintos grados de intensidad, por lo menos de dos grados: mínimo que se marca con –y frente al máximo que se marca con –w, que va al final de las palabras.
[2] Es notoria la amplitud de intensidades en la cólera, hasta una extrema que me consta pude observarlo en el rostro de una persona, un día X en el este de Lima, en la zona de Chaclacayo. Me pareció que en el rostro de un señor se configuraba la expresión absoluta de cólera extrema, voz desenfrenada, y un rictus de cólera expresada con fuerza de voz, expresión con torsiones en la cara y ojos agrandados y fijos.
[3] ¿Cuáles son sensaciones de las que se puede marcar distinciones que se expresan con expresiones tales como extensible, durable, in crescendo, sostenido, alargable, etc. Estas son la sensación que en quechua pueden ser agregadas de los morfemas que marcan la distinción del grado de la sensación, para cuyo efecto la lengua quechua un provee una lista de morfemas.
Una marcación semejante hacen algunas lenguas usando morfemas clasificadores e incrementan la clase de la realidad que participa de cercanía de clase. En este caso la lengua engrosa la membresía de la clase, y ese resultado pareciera equivalente como una acción semánticamente cercana de continuidad y distintivita en grados, en este caso la realidad de la clase X aumenta engrosando, algo que se percibe como semejante a “increscendo” que expresa continuidad.
Gustavo Solís Fonseca