james marino lópez padilla
RÍO ARRIBA, RÍO ABAJO
Un apreciado pariente a quién debo respeto, me sugiere que escriba algún tema relevante que esté relacionado al Valle Aynín. Y para ser más sugerente, me aconseja valerme de un tono narrativo que experimente el sentir idiosincrático que cada pueblo expresa y exalta en comunidad.
El plan narrativo propuesto para ello, debe estar presidido de un esbozo geo demográfico.
En buena cuenta, estaríamos ingresando al escenario de los actores principales que configuran el todo de recursos geográficos, hidrográficos y humanos. Cada cual como indicadores que ayuden describir nuestras propias variables; en ese ‘trekking’ de recorrer nevados andinos, valles interandinos y ríos que, finalmente, se explayarán en los quemantes arenales costeros del mar de Grau. Sbiéndose que son elementos integradores de las regiones, que comprenden el llamado Norte Chico. En el caso específico nuestro, de pueblos rivereños concentrados a lo largo de los 174 km. de longitud del río Pativilca, naciente en su origen a más de 5 mil metros de altura(s.n.m.).
Ahora bien, dos son las cuencas principales que dibujan todo el Valle del río Pativilca.
Dando una descripción más explicativa:
-Páramos fríos de alta montaña que se presentan como atractivos circuitos de aventura turística. Caracterizados por cadenas de montañas y planicies o punas, donde crecen pajonales que sirven de forraje al ganado auquénido como llamas y alpacas, tanto como la cría de ovejas que proveen de carne y lana para el sustento de la familia y pequeño negocio pueblerino; a lo que se dedican los lugareños que hacen una vida errática y estacionaria, guareciéndose, en lo que ellos llaman chozas. En ese Ambiente alto andino, crece la ‘Puya de Raymundi’, peculiar por su abundante floraje.
-Valles secos y húmedos, de rasgos sub tropicales y propiamente tropicales, de ubérrimos suelos propicios para las actividades agrícolas de variados productos orgánicos y zonas ganaderas, de razas mejoradas, cuyas excelencias competitivas en el mercado nacional son francamente reconocidas y de orgullo regional.
Referido, sobre todo, a que la Cultura Caral haya jugado un rol importante al haber configurado una red territorial integrada en base a un sistema de complementariedad, de ciudades asentadas en los valles de la costa nor central, con presencia del Océano Pacífico y el tendido hidrológico caudaloso del río Pativilca, y sus afluentes tributarios a lo largo de los valles andinos de la Provincia de Bolognesi, que orográficamente funcionaban como vías inversas de penetración, comunicación, comercio y en lo religioso, ruta de peregrinaje hacia los andes; tanto como a la Región Yunga del Marañón, formando corredores naturales importantes para el abastecimiento de productos alimenticios de la Sierra y especies exóticas de la selva.
De otro lado: No solo por lo que sus actividades materiales cubrían sus necesidades primarias entrelazaban sus vínculos con el valle andino, sino que los caralinos mantenían nexos con grupos étnicos de la sierra y la selva, exponiendo su mundo espiritual, a través de su cosmovisión en todo lo extenso e interactuante de su expansión cultural y religiosa. Es así como influyeron con su culto religioso a los “Apus” de la Cordillera de Huayhuash, siendo el Yurupajá, el nevado emblemático del mayor y especial culto ofrecido.***
Entendían también, con su pensamiento místico, que las aguas andinas en forma de ríos que regaban los cultivos algodonales costeros, eran regalo del Apu Huayhuash, el mismo que “donaba” de su contextura de blanca nieve, para transformarlas en aguas de regadío, de vital utilidad para la supervivencia de su población.
Y en cuanto al mar de su entorno que le proveía de mariscos y anchovetas para su dieta alimenticia diaria, existía la creencia que el mar se “evaporaba”, cuyos efluvios llegaban a las alturas andinas, para luego trocarse en lluvias que incrementaban el caudal del río Aynín.
Haciendo de esta creencia, motivo de peregrinaciones a las cuencas, río arriba, como ya explicamos.
Se puede ver en esta dualidad Costa-Sierra, el Apu Yurupajá representando la fuerza masculina y el Hanan Pacha (Mundo de arriba); mientras que los valles y el mar representaban la fertilidad femenina y el Kay Pacha (Mundo de aquí). Esta armonía era el centro del culto religioso en Caral.
Su afición al caballo de paso, la corrida de toros en pueblos como Chiquián, Aquia, Huasta y Huallanca; que sobresalen sin dejar de reconocer otros pueblos que se afanan en demostrar sus competencias festivas, teniendo como marco famosas bandas musicales, sean Llipa, Raján, Pomapata y otras muy reclamadas en el folklore peruano.
La fiesta patronal de Santa Rosa de Chiquián lo dice todo. Somos, por tanto, un pueblo de “abolengos sincréticos” por antonomasia en nuestro ser histórico, social y cultural.
[ ¡Shay!, vamos a ‘Truchear’ a
Pampan….Tímpoc…..Conay……..Mashcash…….]
Aynín, es un “Todo holístico”. Por no decir, un ecosistema en el lenguaje biogeográfico, con diversidad de encantadores y atractivos parajes de horizontalidad visual paisajística que evoca calma y estabilidad espiritual.
Magnificar su belleza espectral, no es exagerar, ya que abarca apreciaciones de exaltación poética e inspiraciones expresivas por parte de visitantes y viajeros sensibles y acuciosos, en esa cadena de impresiones afectivas, sean estas francas y abiertas; o contemplaciones serenas y ataráxicas.
Basta ver el bello panorama seductor del valle desde el balcón de Chiquián.
No sin razón “Aynín”, término quechua, significa: Reciprocidad, compartir su mundo rural y apacible, cual si fuera el “Don Apacible” de Mijaíl Shólojov, (Respetándose la cultura viva que cada pueblo construye).
[”Aynín querido, te llevaremos en el portal de nuestro ser estético, tal como tus espumantes aguas y quejumbrosos bramidos se van, desfalleciendo, con mis alegrías y tristezas sin fin”].
¿Idílico verdad?.
A esta estrategia natural de ocurrencia hídrica de ríos que nacen en las confluencias de dos montañas en los andes, nuestros ancestros en su expresivo y simbólico quechua denominaban ‘Chupirumi’*. Subliminal manera de concebir contextos de feminidad y fecundidad, en esa interacción del hombre andino y el medio ambiente, de la naturaleza indomable.
¿Qué tanto es correspondernos río abajo en busca de la modernidad; y qué tanto fue mirar río arriba en el pasado cultural de nuestros pueblos?.
ooo0ooo
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*Hace referencia al sexo femenino. Ccombinación de la lengua quechua. En este caso Rumi que significa piedra.
**En la cosmovisión de nuestros antepasados el mundo se presentaba en tres planos. El mundo de arriba: Hanan Pacha. El mundo de aquí: Kay Pacha y el mundo de abajo: Uku Pacha, en otros contextos como Urín.
***Yurupajá, palabra kechua compuesta. Yuru: Blanco. Pajá: Amanecer. Yurupajá: “Blanco Amanecer”. Expresión ritual de tono expresivo que emula renovación, entusiasmo emocional frente al estímulo del entorno.
*****Zona Económica Especial, -(ZEE)-. En estas elecciones municipales, las nuevas autoridades locales elegidas, deben poner interés de visión y misión regional, en tanto queremos desarrollar social y económicamente, mirando el Norte Chico y el Puerto de Chancay. Haciendo valer los conceptos de “Territorialidad inherente” y “Condición humana y social”.
James Marino López Padilla
El plan narrativo propuesto para ello, debe estar presidido de un esbozo geo demográfico.
En buena cuenta, estaríamos ingresando al escenario de los actores principales que configuran el todo de recursos geográficos, hidrográficos y humanos. Cada cual como indicadores que ayuden describir nuestras propias variables; en ese ‘trekking’ de recorrer nevados andinos, valles interandinos y ríos que, finalmente, se explayarán en los quemantes arenales costeros del mar de Grau. Sbiéndose que son elementos integradores de las regiones, que comprenden el llamado Norte Chico. En el caso específico nuestro, de pueblos rivereños concentrados a lo largo de los 174 km. de longitud del río Pativilca, naciente en su origen a más de 5 mil metros de altura(s.n.m.).
Ahora bien, dos son las cuencas principales que dibujan todo el Valle del río Pativilca.
- Cuenca Alta: Comprendida entre la zona andina por encima de los 3 mil metros de altura, :(s.n.m.); con localidades como Baños, Pomapata, Pachapaqui, Huallanca, Aquia,Huasta y Chiquián, principales ciudades y tantos otros asientos poblacionales (Podríamos considerar a Pampan como el final de esta cuenca).
Dando una descripción más explicativa:
-Páramos fríos de alta montaña que se presentan como atractivos circuitos de aventura turística. Caracterizados por cadenas de montañas y planicies o punas, donde crecen pajonales que sirven de forraje al ganado auquénido como llamas y alpacas, tanto como la cría de ovejas que proveen de carne y lana para el sustento de la familia y pequeño negocio pueblerino; a lo que se dedican los lugareños que hacen una vida errática y estacionaria, guareciéndose, en lo que ellos llaman chozas. En ese Ambiente alto andino, crece la ‘Puya de Raymundi’, peculiar por su abundante floraje.
-Valles secos y húmedos, de rasgos sub tropicales y propiamente tropicales, de ubérrimos suelos propicios para las actividades agrícolas de variados productos orgánicos y zonas ganaderas, de razas mejoradas, cuyas excelencias competitivas en el mercado nacional son francamente reconocidas y de orgullo regional.
- Cuenca Baja: Comprendida entre un mil y 0 (m.n.m.) ; propiamente la Región Costa, donde conjugan localidades como Pativilca (homónimo del río), Barranca y finalmente el Puerto de Supe. Todos ellos, centros urbanos, con actividades industriales emergentes, comercios activos y movilidad social dinámica, que ofrecen posicionamientos territoriales estratégicos, al punto que devinieron en la Región del Norte Chico, hoy considerado dentro de la Zona Económica Especial (ZEE)**** por su cercanía al Puerto de Chancay. del Departamento de Lima.
- Cuencas y cultura ancestral: Hanán Pacha y Kay Pacha.**
Referido, sobre todo, a que la Cultura Caral haya jugado un rol importante al haber configurado una red territorial integrada en base a un sistema de complementariedad, de ciudades asentadas en los valles de la costa nor central, con presencia del Océano Pacífico y el tendido hidrológico caudaloso del río Pativilca, y sus afluentes tributarios a lo largo de los valles andinos de la Provincia de Bolognesi, que orográficamente funcionaban como vías inversas de penetración, comunicación, comercio y en lo religioso, ruta de peregrinaje hacia los andes; tanto como a la Región Yunga del Marañón, formando corredores naturales importantes para el abastecimiento de productos alimenticios de la Sierra y especies exóticas de la selva.
De otro lado: No solo por lo que sus actividades materiales cubrían sus necesidades primarias entrelazaban sus vínculos con el valle andino, sino que los caralinos mantenían nexos con grupos étnicos de la sierra y la selva, exponiendo su mundo espiritual, a través de su cosmovisión en todo lo extenso e interactuante de su expansión cultural y religiosa. Es así como influyeron con su culto religioso a los “Apus” de la Cordillera de Huayhuash, siendo el Yurupajá, el nevado emblemático del mayor y especial culto ofrecido.***
Entendían también, con su pensamiento místico, que las aguas andinas en forma de ríos que regaban los cultivos algodonales costeros, eran regalo del Apu Huayhuash, el mismo que “donaba” de su contextura de blanca nieve, para transformarlas en aguas de regadío, de vital utilidad para la supervivencia de su población.
Y en cuanto al mar de su entorno que le proveía de mariscos y anchovetas para su dieta alimenticia diaria, existía la creencia que el mar se “evaporaba”, cuyos efluvios llegaban a las alturas andinas, para luego trocarse en lluvias que incrementaban el caudal del río Aynín.
Haciendo de esta creencia, motivo de peregrinaciones a las cuencas, río arriba, como ya explicamos.
Se puede ver en esta dualidad Costa-Sierra, el Apu Yurupajá representando la fuerza masculina y el Hanan Pacha (Mundo de arriba); mientras que los valles y el mar representaban la fertilidad femenina y el Kay Pacha (Mundo de aquí). Esta armonía era el centro del culto religioso en Caral.
- Aspectos demográficos y manifestaciones culturales: Las concentraciones poblacionales que se afincan a orillas del Río Pativilca se puede distribuir en función de las dos cuencas, tanto como río arriba andino y río abajo costero; cuyo cálculo poblacional, en conjunto de las dos cuencas, estaría aproximándose a 126 716 habitantes políticamente distribuidas, entre los departamentos de Ancash y Lima; siendo esta última, que concentra el 80%. Lo que puede explicarnos dónde está el desarrollo y mirar en esa perspectiva, para saber dónde radica el motor del desarrollo económico y progreso social.
Su afición al caballo de paso, la corrida de toros en pueblos como Chiquián, Aquia, Huasta y Huallanca; que sobresalen sin dejar de reconocer otros pueblos que se afanan en demostrar sus competencias festivas, teniendo como marco famosas bandas musicales, sean Llipa, Raján, Pomapata y otras muy reclamadas en el folklore peruano.
La fiesta patronal de Santa Rosa de Chiquián lo dice todo. Somos, por tanto, un pueblo de “abolengos sincréticos” por antonomasia en nuestro ser histórico, social y cultural.
- Aynín idílico y belleza poética: Entre montañas, ríos y valles, Aynín privilegia nuestra atención emocional.
[ ¡Shay!, vamos a ‘Truchear’ a
Pampan….Tímpoc…..Conay……..Mashcash…….]
Aynín, es un “Todo holístico”. Por no decir, un ecosistema en el lenguaje biogeográfico, con diversidad de encantadores y atractivos parajes de horizontalidad visual paisajística que evoca calma y estabilidad espiritual.
Magnificar su belleza espectral, no es exagerar, ya que abarca apreciaciones de exaltación poética e inspiraciones expresivas por parte de visitantes y viajeros sensibles y acuciosos, en esa cadena de impresiones afectivas, sean estas francas y abiertas; o contemplaciones serenas y ataráxicas.
Basta ver el bello panorama seductor del valle desde el balcón de Chiquián.
No sin razón “Aynín”, término quechua, significa: Reciprocidad, compartir su mundo rural y apacible, cual si fuera el “Don Apacible” de Mijaíl Shólojov, (Respetándose la cultura viva que cada pueblo construye).
[”Aynín querido, te llevaremos en el portal de nuestro ser estético, tal como tus espumantes aguas y quejumbrosos bramidos se van, desfalleciendo, con mis alegrías y tristezas sin fin”].
¿Idílico verdad?.
- Naturalismo y simbolismo en el origen del Río Aynín: Nace naturalmente, dando forma al tramo inicial o formalmente, cuenca alta del río Pativilca. Sus aguas provienen del perenne deshielo de las montañas alto andinas de Pastoruri y Tucu; así como de las intensas precipitaciones pluviales en los dominios territoriales de la provincia de Recuay, y mirando Chiqoián, el nevado de Tucu en la provincia de Bolognesi.
A esta estrategia natural de ocurrencia hídrica de ríos que nacen en las confluencias de dos montañas en los andes, nuestros ancestros en su expresivo y simbólico quechua denominaban ‘Chupirumi’*. Subliminal manera de concebir contextos de feminidad y fecundidad, en esa interacción del hombre andino y el medio ambiente, de la naturaleza indomable.
¿Qué tanto es correspondernos río abajo en busca de la modernidad; y qué tanto fue mirar río arriba en el pasado cultural de nuestros pueblos?.
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*Hace referencia al sexo femenino. Ccombinación de la lengua quechua. En este caso Rumi que significa piedra.
**En la cosmovisión de nuestros antepasados el mundo se presentaba en tres planos. El mundo de arriba: Hanan Pacha. El mundo de aquí: Kay Pacha y el mundo de abajo: Uku Pacha, en otros contextos como Urín.
***Yurupajá, palabra kechua compuesta. Yuru: Blanco. Pajá: Amanecer. Yurupajá: “Blanco Amanecer”. Expresión ritual de tono expresivo que emula renovación, entusiasmo emocional frente al estímulo del entorno.
*****Zona Económica Especial, -(ZEE)-. En estas elecciones municipales, las nuevas autoridades locales elegidas, deben poner interés de visión y misión regional, en tanto queremos desarrollar social y económicamente, mirando el Norte Chico y el Puerto de Chancay. Haciendo valer los conceptos de “Territorialidad inherente” y “Condición humana y social”.
James Marino López Padilla